URGENTE para todos los miembros de Ohara residentes en España

Leedlo tod@s que quereís ir al Salón del Manga en Barcelona este año. Porfaaaaa~ XD

Hi-hi!

Seguro que la mayoría sabeís sobre el "Salón del Manga" en Barcelona, y segurísimo que, si habeís oído de él, habéis querido ir. Algunas ya habreís ido otros años tambien.

Ahora, voy a haceros una propuesta que yo y Vto(Vtophya) ideamos el año pasado, porque ambas quisimos ir, pero no pudimos porque no lo arreglamos a tiempo.
Esta propuesta ayudará a algunos que esten cortos de dinero, hará posible que cualquier menor (como yo) pueda ir y también será algo de publicidad para Ohara.

Suena bien? Pues la propuesta es esta:
Los que vivamos más al Sur, como Vto y yo, empezaremos a acercarnos a Barcelona, e iremos recojiendo a todos por el camino. Así, los que puedan conducir quizás alquilen un auto, pagamos todos una porción y nos cuesta menos a tod@s. Mi padre el año pasado prometió a Vto que la ayudaría como pudiese a alcanzar el dinero para su avión, y esa oferta se mantiene todavía, así que para que ella llegue a la península no hay problemas.
También nos costará menos estar en un Hotel si los que no tengamos problemas dormimos en sacos de dormir o se comparten camas.

Además, lo importante es estar para el Salón del Manga. También sé que falta muchísimo, pero, como dije antes, el año pasado no tuvimos esta idea a tiempo de organizarlo, así que aviso ahora.

Hay algunas cosas más que decir tambien:
1.- A mi y a Vto nos gustó la idea de que cada persona fuese disfrazad@ de su personaje de la tripulación. Si no encontraís nada de tiempo da igual, pero nos hace ilusión, eh? También podeís traer otros cosplay.

2.- Cuantos más vayamos, menos nos cuesta a tod@s.

3.- No os forzamos a haceros un disfraz, pero los que vayan disfrazados entran gratis algunos días. También, los que participen en el concurso Ficomic obtendrán entradas gratis y los que compren algunas revistas también, así que si estos quieren organizar con los que llevarán menos dinero para pagerles las entradas, mejor.

4.- Si quereís, nos llevamos unas mesas plegables y vendemos nuestros fanart. Cualquiera que haga un par de libros de sus doujin o sus fanfic también es buena idea. Cualquier cosa manga podemos venderlo allí para compensar algo del dinero perdido. Y así aprovechamos para promocionar el blog a otras personas :D

5.- Tengo una amiga en Barcelona a la que puedo engatusar un poco para que nos cuente sobre Hoteles baratos y con espacio en las habitaciones, pero si alguna vive en Barcelona y sabe de alguno bueno, que nos lo diga. O mejor si tiene una casa grande para que nos quedemos XD (no os forzamos, tranquilas)

Ahora, los que creaís que con esta información por delante podaís recaudar el dinero para ir, porfavor, contestad esto:

Capital de provincia más cercana a tu hogar:............
Presupuesto medio que podaís lograr.....................
Mayor o menor de edad...................................
Carnet de conducir (si o no)............................
Disfrazad@ (si o no)....................................

Aquí haré una lista de l@s que vayamos. :3

-RoronoaGirl
-Málaga.
-Creo que tendré 200€ entonces, así que cualquier cosa por allí.
-Menor ^^;
-No.
-SIIIIIII!!!! X3

Cuantos más seamos, más felices. Venga, que nos lo pasaremos genial!!!

Espejismo. Capitulo II



Autora:
Amethyst
Parejas: ZoroxLuffy
Genero: Romántico, acción, tragedia
Clasificación: R: No apto para menores de 17 años
Advertencias: Lime
Tipo: Multichapter
Status: Finalizado

***************

CAPITULO II

**No iba a dejarle solo, estaría con él aunque Luffy le apartase de su lado, ahora ya sabia donde se dirigía su capitán. Al pequeño hogar de Yastar y Eelin. Definitivamente, hoy no era su mejor día**

Al abrir la puerta, se encontraron con sus amigos bastante preocupados, hacia más de una hora que se habían marchado de allí. Luffy no mencionó nada de lo ocurrido en el camino de vuelta y eso le preocupó bastante al espadachín. Nami se acercó a ellos, algo andaba mal, nunca los vio tan serios a menos que algo horrible hubiese pasado. Un nudo se le formó en la garganta, ¿y si tenían problemas de nuevo? Miró fijamente a su capitán, el cual tenia la mirada fija en el suelo, y seguidamente la dirigió al espadachín.


— ¿Que ocurre? Ha pasado algo, ¿verdad?


— Nami... — Zoro cerró la puerta y se aproximó al sillón más cercano para descansar —. Al parecer tenemos problemas.


— Genial, ¿y qué demonios habéis hecho para buscar problemas en un pueblo tan pequeño? ¡Esto es el colmo! ¡¿No podemos estar tranquilos ni una semana entera!?


— ¡¡Eh!! ¡¡No es nuestra culpa!! - Se cruzó de brazos, exasperado.


— Bueno, calmaos los dos, ¿y se puede saber que os ha pasado? — Preguntó Sanji con un cigarro en la boca —. Habéis tardado en volver.


— Buf... — el espadachín no sabía por donde empezar y desde luego iba a omitir algún par de cosillas del asunto, no quería decir nada que Luffy quisiera ocultar —. Pues, encontré a Luffy después de dar mil vueltas por ahí y un hombre casi acaba con él.


— Jajajaja, ¡eso si es una buena broma! — bufó Usopp —. Nadie puede con... —. No terminó la frase al ver la mirada asesina que Zoro le ofrecía. Usopp tragó saliva —. ¿No me digas que eso es verdad?


— ¿Pero como ha sido? Es difícil de creer, Zoro — Sanji tampoco se lo explicaba, su capitán era muy fuerte.


— Ese hombre, no sé como lo hace pero, puede engañar a quien quiera como si fuese otra persona...


— Quieres decir que se... ¿transforma? ¿Como Mr2? — Preguntó Nami preocupada. Pero Zoro negó con la cabeza.


— No exactamente, yo le veía tal como era en realidad, pero Luffy al parecer no podía. Mas bien engaña a la mente, haciendo creer que es una persona que conoces pero en realidad es un impostor.


— Es como una especie de hipnosis — Chopper empezó a caminar de un lado a otro de la sala —. Como si fuese un espejismo, hace ver cosas que no son verdad. Eso es algo muy peligroso.


— Si, ¿que hacemos ahora? ¡Nos puede engañar en cualquier momento! — Usopp no podía creerlo, de nuevo estaban en serios problemas.


— Dejando de lado ese asunto del espejismo... — Nami se llevó una mano al cabello, apartando el mechón que caía sobre su rostro —. ¿Que tiene que ver ese hombre con Luffy?


— No creo que sea algo muy difícil de averiguar, Luffy es un pirata y la recompensa es muy grande — el rubio dio una calada más al cigarrillo antes de apagarlo completamente —. Y mas ahora que venció a Cocodrilo.


— Si, tal vez sea un caza recompensas, oye Zoro, ¿cómo engañó a Luffy?


Al oír esa pregunta de la pelirroja, Luffy que había permanecido quieto como una estatua durante toda la conversación, echó a correr escaleras arriba a su habitación. Todos se giraron en su dirección, pero ya no había rastro alguno del moreno. Se quedaron asombrados por el comportamiento del capitán, pero enseguida volvieron a lo que estaban hablando.


— ¿Y que le pasa a ese?


— Ni idea Sanji — Nami suspiró con pesadez —. Cuéntanos todo lo que pasó, Zoro.


— Cuando yo llegué ese hombre tenía apresado a Luffy y... — no podía quitarse de encima esa imagen de Luffy con ese maldito pegado a su cuerpo, tocándole y besándole —. Le vi que sacaba una daga. Si no hubiese intervenido le habría herido. Luffy creía que era Shanks.


— De ese modo puede pillarle desprevenido para atacar, comprendo.


— De todas formas, si le hubiese querido matar ¿no seria más sencillo utilizar una katana o alguna otra arma más poderosa?


— Buena observación Sanji. Eso mismo pienso yo pero, vosotros no le visteis la cara, tenía una mirada fría. Realmente parecía un asesino. Tal vez no le quiera vivo. Debemos estar atentos, es un hombre alto, moreno y llevaba. un piercing en el labio. Además iba encapuchado y vestía de negro, era bastante siniestro.


— Vaya elemento — Nami se levantó del asiento —. ¿No había nada mas que te llamase la atención? ¿Llevaba dinero?


— ¿¡Y yo qué sé?! Serás... ¡AH! ¡Espera un momento! Llevaba tatuado una calavera negra en el torso cerca del ombligo. Además es un hombre joven, era muy ágil. Creo que no se me olvida nada más.


— Bueno al menos sabemos como es.


— Mmm — Chopper empezó a preocuparse —. Pero no sabemos como evitarle, puede hacernos creer cualquier cosa. ¿¡Y si os a seguido y viene a matarnos a todos?!


— ¡¡Chopper!! Ese capullo se fue en dirección contraria. Además, si viene mejor, me ahorra el tener que ir a buscarle.


— ¡¿Pero de que hablas Zoro!? Lo que tenemos que hacer es arreglar el barco e irnos de aquí lo antes posible.


— ¡¡Estoy de acuerdo con mi preciosa pelirroja!!


— Dios, lo que hay que oír... — Zoro se dio por vencido —. Vale, vale, pero tenemos que intentar no llamar demasiado la atención. Además no podemos ir solos por ahí, de ahora en adelante iremos de dos en dos, de ese modo ese hombre no podrá utilizar su técnica del espejismo.


— ¡¡Entonces solucionado!! — confirmó Nami —. Además sólo busca al despistado de Luffy, ¡así que no hay nada que temer!


— Yo no estaría tan seguro, Nami — Usopp se cruzó de brazos —. Aunque yo estaré casi todo el día arreglando el barco junto a Yastar y Eelin.


— Yo mañana iré al pueblo ha comprar, necesito comprar algunos ingredientes y harina, ¿tu también vienes Chopper? — preguntó el cocinero del grupo.


— ¡Claro! Necesito algunos componentes nuevos para medicinas.


— ¡¡Perfecto!! Yo me quedaré aquí y seguiré dibujando el mapa del mundo, así que no me molestéis demasiado jeje. Y Robin se quedará conmigo. Así que, Zoro, a ti te toca vigilar a Luffy.


—¿Qué? Oye, ¡¿quien te ha dado el mando?! ¿Y por qué yo?


— Eres tú el que ha dicho que debemos movernos de dos en dos así que te toca aguantar a Luffy y de ese modo podrás protegerle mejor contra ese enemigo suyo. Serás su guardaespaldas.


— ¡Eres una interesada y una mandona! — la observó con una mirada evidentemente enfadada —. Iré a ver como esta Luffy.


— Sí, sí, claro. Yo ahora me voy a la cama, que nadie me moleste, además somos los huéspedes y deberíamos hacer menos ruido a estas horas —. Nami dirigió una ultima mirada a Zoro "Deberías darme las gracias, Zoro...”.


Zoro se levantó del sillón con un gruñido. Todos se fueron a sus respectivas habitaciones. Mientras subía las escaleras su mente empezó a divagar, después de todo lo que había pasado esa noche creyó que lo mejor sería dejarle tranquilo para que pudiese asimilar todo lo sucedido y así él también podría hacerlo. ¿Por qué se sentía tan enfadado y decepcionado al mismo tiempo? Sabía que Luffy era un buen compañero, su mejor amigo, pero sólo eso. Se prometió a sí mismo no forzar su relación con él. Se conformaba con eso, porque no quería ser él quien destruyese esa inocencia del muchacho que lo hacía único. Pero después de esa noche, no parecía el mismo, ¿desde cuando Luffy mostraba ese tipo de sentimientos? Lo que más le dolía es que no iban dirigidos a él.


Se llevó ambas manos a la cabeza y se revolvió los cabellos con fuerza. Pensar en ello solo lo enfurecía más, Luffy no pensaba en él del mismo modo, ¿sus sentimientos pertenecían a ese hombre pelirrojo? Sin quererlo sus pasos le llevaron a la habitación de su amigo, levantó la mirada al pomo de la puerta y posó su mano en ella. No quería admitirlo, pero sentía celos de ese hombre, aun así no quería sacar conclusiones precipitadas. Tal vez Luffy no amaba a Shanks, tal vez fuese simplemente admiración lo que sentía hacia él.


— Me estoy engañando, eso es sólo lo que quiero que él sienta — suspiró y giró el pomo de la puerta —. Yo nunca podré cambiar los sentimientos de Luffy — y lentamente abrió la puerta.


Pasó a la habitación y se encontró a Luffy cerca de la ventana. Tenía una mano sobre el frío cristal y su mirada fija en la oscuridad de la noche. Zoro dio un par de pasos y cerró la puerta tras de sí. La habitación tenía una cama a cada lado y una mesita de noche bajo la ventana. Luffy parecía una estatua, no movió ni un músculo de su cuerpo. Zoro se aproximó un poco más a él. No sabía por dónde empezar, debía hablar con él pero ¿cómo podría animarle si ni siquiera él se sentía con ánimos para hacerlo? No quería abrir la boca por temor a que sus peores sospechas fuesen confirmadas, pasó una mano por los cabellos y suspiró, no quería que sus sentimientos le traicionasen. Finalmente decidió hablar, no había mas remedio.


— Luffy, yo... — se sorprendió de su propia voz, sonaba insegura. Carraspeó y sacó fuerzas de flaqueza para continuar impasible. No quería mostrar debilidad ante él —. Hemos decidido que arreglaremos el barco cuanto antes para marcharnos de aquí, además a partir de ahora no habrá un solo momento en el que alguno de nosotros ande solo por ahí. Iremos siempre en parejas para evitar contratiempos y peligros innecesarios ¿de acuerdo?


— Jejejeje... ¡de acuerdo! Así será mas divertido — Luffy aún permanecía de espaldas, pero su voz sonaba tan animada como siempre. Zoro se quedó perplejo por el cambio de humor de su capitán, parecía como si nada hubiese ocurrido y eso lo desconcertó un poco —. Si es lo que habéis decidido, por mí perfecto.


— ¿Luffy? — Zoro estaba extrañado, esa forma de actuar después de lo ocurrido le parecía una farsa, estaba seguro que su capitán estaría ahora en un mar de dudas y parecía que no iba a pedir ayudar para salir a flote de ella. Eso le demostró que su capitán no confiaba lo suficientemente en él para contarle lo que ocurría, ese pensamiento le hizo enfurecer —. No finjas conmigo, Luffy — su voz sonó más severa de lo que él mismo pretendía pero no puedo controlarlo —. Sé que no estas bien — la respuesta del capitán no se hizo esperar.


— ¡Tú que sabrás cómo estoy! — en esta ocasión Luffy se giró para encararle a la cara, su rostro mostraba una seriedad inquebrantable y Zoro pudo notar que sus ojos mostraban ira contenida. Tal vez no dirigida a él, pero en ese momento se sintió miserable —. ¡¡No tienes ni idea de nada!! ¡NO DEBISTE APARECER EN ESE MOMENTO!


— ¿Que no debí... aparecer? — sus ojos se abrieron de golpe por la impresión que esas simples palabras ejercieron sobre él. De pronto su cuerpo se tensó hasta límites insospechados —. ¿¡QUE ESTAS DICIENDO, LUFFY!? ¡Ese hombre quería matarte! ¿¡Cómo iba a quedarme de brazos cruzados viendo como ese hombre te be... — al darse cuenta de lo que estaba gritando, bajó la voz en apenas un susurro —... saba. No quería que eso ocurriese...


— ¡¡Pero yo sí quería!! — tras el último grito de Luffy, la habitación se quedó en silencio por varios segundos. Zoro intentó asimilar esas palabras, empezó a contener su furia tras un rostro indiferente como había hecho muchas otras veces.


— No sabes lo que dices.


— ¡¡Lo sé perfectamente!! — a cada segundo que pasaba Luffy parecía mas enfadado y nervioso —. ¡Todos os creéis que no me doy cuenta de nada, pero no es así! Hay cosas que yo también necesito, ¡soy una persona! ¡Y por una vez desde hace tanto tiempo podría haber estado junto a Shanks aunque no fuese él! ¡Yo no lo sabía y si no hubieses aparecido habría conseguido lo que tanto tiempo había deseado!


¿Deseado? La verdad de esas palabras atravesaron al espadachín como si fuese una katana afilada. ¿Qué era lo que realmente había deseado Luffy? Sin pensarlo, Zoro lanzó un puñetazo al rostro de Luffy, el cual se quedó sorprendido por el golpe. Posó su mano sobre la zona dolorida y sintió como ardía. El semblante serio de Zoro empezó a mostrar una siniestra sonrisa ladeada.


— ¿Y te conformas con eso? ¿Con una imitación barata de ese hombre? ¿Ofrecerle así tu cuerpo a un completo desconocido? — ahora su sonrisa desprovista de alegría se acentuaba en su rostro — Aunque tú vieses a Shanks en esos momentos, no era él realmente.


Observó como Luffy agachaba su rostro, su cuerpo estaba tenso y mantenía los puños cerrados con fuerza. Entonces lo percibió, un pequeño sollozo casi imperceptible reinaba en la oscura habitación. Vio como el cuerpo del capitán temblaba ligeramente y cuando levantó la mirada pudo observar como dos pequeños surcos de lágrimas recorrían su inocente rostro.


— Sé que no era él... — su sollozo le impedía hablar con normalidad —. Pero, por una vez deseaba tanto que fuera verdad. Pero no lo es. Necesitaba a alguien a mi lado... — suspiró resignado. Su voz empezó a sonar mas calmada, se dirigió a una de las camas y se sentó en ella con las piernas cruzadas —. Se que él esta a miles de kilómetros de aquí — bajó la mirada a sus manos, como si en ellas pudiera encontrar una solución a todos sus problemas —. Soy un tonto.


Zoro no sabía que hacer o como actuar tras esa declaración, de pronto Luffy perdía la cabeza y le recriminaba su "heroica" actuación y ahora le estaba contando sus deseos más ocultos. Eso le dolía aun más que el hecho de que antes estuviese enfadado con él. ¿Entonces sí amaba a ese hombre? ¿Tanto como para llorar de ese modo? Zoro nunca le había visto así antes y menos por ese tipo de sentimientos. Por un momento deseó alejarse de allí y dejarle solo con su sufrimiento.


Necesitaba pensar, en él, en sus sentimientos, en Luffy. Debía poner en orden todos sus pensamientos, si se quedaba mas tiempo allí acabaría gritándole a Luffy que ese hombre no merecía las lagrimas que derramaba por él. Él no le haría sufrir de ese modo, ¿pero quien era para obligarle a sentir algo hacia él que en verdad no sentía? Ese pensamiento terminó por hundirle ¿desde cuando pensaba de ése forma? ¿Tanto le había cambiado? ¿Tanto amaba a su capitán? Fue él mismo quien decidió que sería solo su amigo, aun sabiendo que era una amistad tan especial la que había entre los dos. Más de una vez creyó que Luffy se había dado cuenta de sus sentimientos y que éste, a su manera, le correspondía. Mantenía la esperanza de que fuese el chico de goma quien diese ese primer paso. Pero eso nunca llegaría, ahora lo supo. Era solo un sueño. De repente la voz tranquila de Luffy le sacó de sus pensamientos.


— Siento todo lo que ha pasado... — miraba fijamente a Zoro, con una pequeña y triste sonrisa en los labios —. En realidad, aprecio mucho que hayas venido a ayudarme. Gracias. Siempre estas cuando más te necesito — Zoro se quedó estático, de pie frente a Luffy, mientras éste dirigía la mirada a un lado y continuaba hablando —. Siento que hayas tenido que enterarte acerca de Shanks de este modo, no quería hacerte daño — Zoro seguía quieto como una piedra, eso le había sorprendido demasiado, ¿realmente Luffy lo sabía? Observó a su amigo, mantenía la mirada fija en la ventana y parecía esbozar una tímida sonrisa —. Shanks siempre ha sido especial para mí, desde que era pequeño. Pero decidí ser pirata por mi cuenta y Shanks siempre ha sido un hombre muy independiente — Luffy parecía dudar si seguir hablando o no. No se atrevió a mirar a Zoro a los ojos, lo que le estaba contando le costaba muchísimo, significaría asumir la verdad, afrontarla y seguir a delante —. Sé que algo así nunca pasará, él me ve como a un hijo. Y yo, le veo como el padre que nunca tuve. Es solo un sueño.


— Luffy, no tienes que...


— Necesito decirlo, Zoro. Es un buen modo para empezar a afrontar la verdad. A partir de ahora volveré a ser el de antes, estas cosas no van conmigo jeje. Mi único sueño es ser el rey de los piratas.


— Tu único sueño... — Zoro seguía mirando fijamente a su amigo. Ahora no sabía como ayudarle, parecía que se hubiese auto obligado a olvidar al pelirrojo. Luffy se tumbó y se hizo un ovillo sobre la cama.


Durante unos minutos le estuvo observando, finalmente se dirigió a la otra cama y se acomodó en ella. Luffy seguía en la misma posición mirando hacia la pared. No podía dejar de pensar en el moreno y en las palabras que había mencionado anteriormente. Colocó sus brazos bajo la cabeza para dormir.


— No tienes porque castigarte de este modo, Luffy — se maldecía a sí mismo, ¿por qué tenia que abrir la boca? Pero, odiaba ver sufrir a su capitán de ese modo Juró protegerlo aunque eso le hiciese daño a él mismo, ahora sabía muy bien la razón por la que siguió al chico de goma en aquella ocasión justo al borde de la muerte —. Los sentimientos no se borran de un día para otro, a veces, olvidar no es la solución a todos los problemas.


No esperaba respuesta por parte de Luffy y ésta nunca llegó. Al cabo de unos minutos sintió la respiración pausada del capitán, al fin se había quedado dormido. Zoro se giró en la cama y cerró los ojos intentando no pensar en su amigo y compañero, pero por mucho que lo intentase era imposible, sus pensamientos siempre iban dirigidos a él, al joven que poco a poco se fue clavando en su corazón como si fuese una espina de un bello rosal.


**********


Bajó las escaleras de la blanca casita con pasos inseguros, aun estaba adormilado y bostezó sonoramente. Estiró los brazos y se topó con Nami en el salón, parecía muy contenta mientras estudiaba un gran mapa y comenzaba después a dibujar sobre un enorme papel.


— ¿Dónde están todos? — preguntó Zoro, aún con cara de sueño.


— Vaya, ¿al fin te dignas a unirte al mundo de los vivos? Estoy ocupada así que no molestes demasiado, ¿de acuerdo Zoro?


— Ya... — se rascó la cabeza con aire abatido y desvió su mirada a la joven que leía tranquilamente en el sillón —. Pero aun no me has contestado a la pregunta.


— Usopp, Yastar y Eelin se fueron a reparar el barco — la que contestó fue Robin, sin apartar la mirada de su lectura — Sanji y Chopper salieron a comprar al pueblo.


— Y menos mal que dije que no deberíamos dejarnos ver a no ser que fuese "muy" necesario... — comentó con cierto reproche —. Ya veo el caso que me hacen en esta banda.


— No te preocupes, sabemos defendernos perfectamente si algo ocurriese — ésta vez Robin posó sus ojos en el muchacho —. Tú ocúpate de que Luffy no se meta en líos. Seria una lástima perder a un capitán tan divertido como él, ¿verdad?


— ¿Mmm...? — la sonrisa que mostró la bella mujer le desconcertó, pero no tuvo demasiado tiempo de pensar en ello ya que un fuerte estrépito se oyó por toda la casa. Cuando se acercó al recibidor se dio cuenta de lo que pasaba. Luffy bajó las escaleras saltando como un loco, con una vitalidad increíble y se dirigía a pasos agigantados a la puerta de la casita.


— ¡¡Oi!! Luffy!! ¿Adónde crees que vas? — se dirigía hacia a él para impedir que saliese de la casa, pero frenó sus impulsos al ver la sonrisa del joven cuando abrió la puerta de un tirón —. No deberías salir, ya sabes...


— Jejejeje, ¡¡no me va a pasar nada, Zoro!! Si me quedo por mas tiempo aquí encerrado me volveré loco, me aburroooooo.


— ¿¿Luffy?? — de pronto se quedó pasmado viendo fijamente a su capitán. Luffy notó su penetrante mirada y se apartó unos pasos de él extrañado.


— ¿Qué?


— Has olvidado ponerte el sombrero — apuntó mientras observaba el rostro de su amigo sin ese sombrero cubriendo su precioso cabello azabache.


— ¡Ah! No tenia ganas de ponérmelo, jejejeje me voy, ¡estaré aquí a la hora del almuerzo!


Sin más el chico de goma cerró la puerta al salir. Zoro se quedó pensando unos minutos, no podía dejarlo solo, tal vez ese hombre le vigilaba y podía estar en peligro. Pero tampoco quería ser su niñera y seguirle a todos lados como un perro. Finalmente decidió salir tras él, le vigilaría por si le pasaba algo, nada más. Luffy no se daría cuenta y él estaría cumpliendo su promesa de protegerlo.


**********


¿A dónde demonios iba? Zoro no dejó de preguntárselo una y otra vez. Habían dejado atrás el pueblo hace bastante rato y Luffy seguía caminando sin rumbo fijo por un frondoso bosque. Zoro seguía a Luffy sin que éste se percatara de su presencia, se sentía como un tonto teniendo que vigilar así a su capitán, pero éste tenia cierta facilidad en meterse en problemas rápidamente así que no le quedó otra opción que seguirle y ya de paso “espiarle“. Porque eso es lo que parecía que estaba haciendo, muy a su pesar.


Observó como el joven pirata andaba absorto mirando el paisaje y reprimió una carcajada cuando por accidente había tropezado con la raíz de un enorme árbol. Le gustaba ese joven, tenía que admitirlo, el mejor tiempo de su vida lo había pasado junto a él. Era cierto que habían tenido muchos problemas (y enemigos) en su viaje, pero lo mas importante es que se lo pasaba muy bien con todos ellos, especialmente con su despreocupado capitán. Con él, había comprendido que la soledad no era compatible con el ser humano.


Nunca pensó que podría tener una amistad tan fuerte con alguien, hasta que conoció a Luffy. Una sonrisa de pesar cruzó su semblante durante un instante, era cierto que eran muy buenos compañeros y Luffy lo quería mucho como amigo... pero, sabía que no podía exigirle mas a su capitán. Él en cambio, enseguida se dio cuenta de que algo había cambiado, la amistad que creía sentir hacia Luffy se volvió más intensa. Hasta que supo el porqué. Durante el tiempo que estaban juntos, su cariño hacia él aumentó cada día, Zoro tuvo que admitir que él le gustaba, luego aprendió a querer a ese joven y finalmente se dio cuenta de que le amaba. Con todas sus consecuencias.


De pronto su mirada se fijó en el moreno, éste se había detenido de golpe. Zoro se detuvo tras un enorme árbol intentando mirar donde se encontraba Luffy, ¡pero no le vio por ningún lado! Empezó a asustarse al no encontrarlo a la vista. "¿Cómo es posible que haya desaparecido así como así? Que yo sepa ese poder aun no lo tiene... Que raro, tal vez deba acercarme más..." Se alejó del grueso tronco y fijó la vista donde segundos antes había estado Luffy. Definitivamente se le había escapado "¡¡Maldición!!¡ Se me ha perdido! ¿O el que se a perdido soy yo?" Tan absorto estaba en sus pensamiento cuando notó que algo rozaba su hombro y dio un fuerte respingo por el susto, girándose de golpe.


— Jejejejeje, espiar está muy mal — frente a él se encontraba el sonriente Luffy, le había descubierto —. Pero como me aburría caminar solo decidí parar tu juego.


— ¡¡Yo no estoy jugando, cabeza hueca!! ¡Te estaba "vigilando" para evitar que te metieras en algún lío! — gritó con los nervios crispados, le fastidió que Luffy se diese cuenta de su "jueguecito" —. ¡¡Además me has asustado!!


— Jejejeje ha sido divertido.


— ¡Y un cuerno! ¡Para nada!


— ¿Entonces me acompañas?


— ¿A dónde? — Zoro le miró extrañado —. Seguro que estas perdido.


— Que vaaaaaa, según Eelin hay un claro cerca de aquí con un bonito lago, quería verlo — luego miró divertido al espadachín —. Yo no soy como tu.


— Serás... — por mucho que le costase admitir era cierto que no tenia sentido de la orientación, así que dejó pasar el tema —. En fin, será mejor que me quede contigo. No quiero que andes solo por estos sitios.


— No debe estar muy lejos... creo, jajajaja.


**********


— Esto está muy tranquilo sin Luffy revoloteando por aquí...


— ¿Crees que Zoro nos lo ha contado todo? — preguntó Robin aún con el libro en la mano.


— ¿A qué te refieres? — Nami levantó la vista del enorme mapa que había sobre la mesa del estudio.


— Lo que ocurrió ayer... — la morena se levantó, dejando el libro sobre una mesita de madera y se aproximó a Nami — sé que Luffy actúa inconscientemente la mayoría de las veces, pero no haberse dado cuenta que ese hombre sacaba un arma de filo... es algo que no logro entender.


— Tu también lo has notado, ¿verdad?


— Si — afirmó Robin —. Últimamente no parece el mismo.


— No es el único — reconoció Nami — pero creo que Zoro aún no le ha dicho nada.


— Debería hacerlo — admitió Robin, cruzándose de brazos —. No sé a qué está esperando...


— Él es así de orgulloso, lo que me preocupa es que la relación de esos dos cambie cuando le confiese sus sentimientos. Me da miedo que las cosas puedan salir mal y afecte al grupo.


Robin no pudo evitar soltar una pequeña risa.


— Es curioso como las dos hemos descubierto su pequeño secreto.


— Si, creo que es nuestro instinto femenino, ¿verdad? — la pelirroja sonreía de medio lado —. Por suerte, él aún no lo sabe...


**********


— ¡Mira Zoro! Ahí está el lago, ¿ves cómo no nos hemos perdido? Deberías fiarte más de tu capitán, jaja.


Luffy echó a correr hacia la orilla mientras Zoro se dejaba caer al suelo recostándose cerca de un árbol. Desde allí observó a su amigo. Estaba de espaldas a él, de cuclillas, mirando ensimismado la orilla del precioso lago. Parecía el mismo joven despreocupado de siempre, pero él sabía que eso sólo era una fachada. En el fondo Luffy aún seguía dolido, estaba seguro de ello. Empezó a mosquearse cuando vio a Luffy descalzarse, dejando también su chaleco rojo sobre la tierra húmeda y acercarse al lago


— ¡¡Luffy!! ¡No puedes acercarte al agua! Ni se te ocurra meterte ahí


— ¡No me va a pasar nada! Eres un aguafiestas Zoro — contestó Luffy mirando hacia atrás y haciendo un puchero —. ¡No voy a meterme donde cubre! Solo quiero... — bajó el tono de voz volviendo el rostro hacia las aguas cristalinas y susurró —. Solo necesito un poco de espacio entre los dos...


Empezó a sumergirse en el lago notando el frío tacto del agua. Se abrazó a sí mismo por acto reflejo y comenzó a caminar tan deprisa como sus piernas le permitían. Sentía la mirada de Zoro en la nuca y eso lo desconcertaba. Sin quererlo, recordó el horrible incidente de la pasada noche y cómo ese sentimiento de que algo malo ocurriría acechó su mente en el día de ayer.


Sonrió irónicamente, desde luego algo malo ocurrió. Se sintió indignado por no darse cuenta que ese hombre era un maldito impostor "¿Cómo no me di cuenta? Ese hombre me engañó. ¡Maldito sea! Pero, ¿por qué cuando me estaba tocando me vino a la mente aquella imagen de Zoro, abrazándome para evitar que cayese al suelo del barco aquella misma mañana? Desde hace tiempo creía tener controlado ese tema, ¿porqué no puedo olvidarlo?" Sin poderlo evitar las mejillas del moreno se sonrojaron al instante. Desde lo ocurrido, se hizo esa misma pregunta una y mil veces ¿por qué siempre Zoro atormentaba sus pensamientos?


Cuando se quiso dar cuenta el agua ya le cubría por los hombros, dio un paso hacia atrás. No quería quedarse atrapado en esas aguas. Zoro seguía observándolo detenidamente, sentado bajo la sombra de aquél árbol. Cuando de pronto vio como Luffy desaparecía de su vista cuando se disponía a volver a la orilla. Antes de poder reaccionar y levantarse, Luffy había vuelto a aparecer con el cabello completamente mojado y con miles de gotitas resbalando por su sonriente rostro. Zoro suspiró aliviado, le había dado un buen susto.


Se iba a levantar de donde se encontraba al ver a Luffy salir del agua, pero se sorprendió al ver que éste no se dirigía hacia su chaleco y chanclas, sino que iba directo hacia él. Esperó estático como una roca hasta que Luffy llegó junto a él. Se arrodilló frente a él con una extraña sonrisa en los labios. Zorro observó aquel precioso rostro húmedo, con el cabello completamente mojado. Sintió un escalofrío recorrerle toda la espalda pero no se atrevía a mover ni un solo músculo por temor a que esa maravillosa visión se desvaneciese como si fuese un sueño. Notó cómo pequeñas gotas de agua resbalaban sobre el torso desnudo y luego caían sobre su propio cuerpo. Luffy estaba cada vez más próximo a él. Zoro reprimió un suspiro pero su corazón palpitaba con fuerza.


Entonces sintió como el húmedo cuerpo de Luffy se situaba sobré él. Sentado sobre sus piernas, vio cómo agarraba su cintura con ambas manos y se acercaba cada vez más a su rostro acortando el espacio entre los dos. Sintió la respiración del moreno en su cuello y el tacto de esas pequeñas manos en su cintura. Casi no podía creer lo que su capitán estaba haciendo. De pronto sintió como Luffy acercaba más su cuerpo, haciendo rozar ambos sexos con una caricia tal vez involuntaria por parte del moreno, pero a Zoro le pareció aquello la gloria. No pudo evitar un suave gemido y se atrevió al fin a rodear con sus brazos el cuerpo de Luffy, buscando de nuevo ese contacto, sentir la excitación del joven sobre él. Cerró los ojos al sentir cómo el calor recorría su cuerpo cuando notó algo húmedo sobre sus labios. Abrió de golpe los ojos y vio el rostro de Luffy pegado al suyo. Luffy... ¿le estaba besando?


**********

Continuará...

Espejismo. Capitulo I




Autora:
Amethyst
Resumen: Tras dejar Alabasta, Luffy y su tripulación siguen su camino, sin embargo una nueva batalla comienza en el corazón del capitán.
Parejas: ZoroxLuffy
Genero: Romántico, acción, tragedia
Clasificacion: R: No apto para menores de 17 años
Advertencias: Lime
Tipo: Multichapter
Status: Finalizado
Disclaimer: One piece no me pertenece, únicamente me pertenece algunos personajes que aparecen por ahí que son originales (OCC)
Notas de Autora: La historia se sitúa justo después de vencer a Cocodrilo y dejar Alabasta.
"Los pensamientos de los personajes los pongo entre comillas" El fic consta de 8 capitulos ya terminados puesto que los publiqué en otras paginas. He cambiado algunas cosas respecto al original porque hay partes que no me convencian mucho... pero son cambios muy sutiles.

***************

CAPITULO I

La sangre se mezclaba con el agua salada del mar, tiñéndola de rojo. Atónito, observaba como la herida no paraba de sangrar y todo por su culpa, se lo repetía una y otra vez en su mente. Si no fuese tan débil, Shanks no habría perdido el brazo contra aquel monstruo marino. Y todo por salvarle la vida de una muerte segura.


— Shanks... — Luffy no podía reprimir por mas tiempo el llanto que le ahogaba por dentro —. ¡Tu brazo!


Shanks solo sonreía, manteniendo al niño a flote con todas sus fuerzas, pero de pronto su imagen se volvió borrosa y todo lo demás fue oscuridad...


**********


Se despertó por el suave balanceo del barco, su corazón palpitaba con fuerza y un suave jadeo escapó de sus labios. Era la tercera vez que soñaba con Shanks esa semana. Giro su rostro hacia la ventana del camarote y pudo observar que aun era de noche. Se incorporó en la cama y dirigió la vista a su sombrero de paja. Su preciado tesoro. El regalo que Shanks le había dado antes de partir. Aquella fue la última vez que le vio en su vida, ¿volverían a encontrarse? Esa pregunta rondaba por su cabeza desde ese fatídico día. Se levantó sin mucho entusiasmo, aun tenia el cuerpo resentido debido a la batalla contra Cocodrilo, aquel hombre que podía desvanecerse como arena.


Le pesaba el cuerpo. Pero sabia que algo había cambiado en él. Desde hacia varios días no podía sino pensar en su amigo debido a aquellos sueños, ¿amigo? ¿Seguía llamándole así? Sabia que se engañaba a sí mismo, sentía algo mas que amistad por aquel hombre de cabellos rojos, pero se negaba a aceptarlo. Era un sentimiento extraño para él, solo una vez sintió algo parecido por alguien, pero ese “nuevo” sentimiento era algo que no podía permitirse y al igual que en aquella ocasión lo borraría de su mente. Por eso ahora su corazón era un mar de dudas. Él era un pirata, su vida le pertenecía a su tripulación, al mar y al One Piece. Esa era su meta, ser como Gold Roger, el mas famoso pirata de todos los mares. Nunca antes se había preocupado por esos sentimientos que ahora parecían atormentarle, tal vez había cambiado su forma de ser o pensar ¿habría madurado? Desechó todos esos pensamientos que permanecían insistentes en su cabeza.


Se desperezó y subió a cubierta, aun era de noche y los demás permanecían dormidos. Intentó hacer el menos ruido posible para no despertarlos, los últimos días habían sido muy duros, todos seguían agotados tras la batalla en Alabasta. Se despejó un poco gracias a la brisa marina y sonrió al contemplar la plateada luna, aun navegaban por el Grand Line y su aventura continuaba. Se sentó en el mascaron del barco, como era su costumbre y observó fijamente el horizonte.


— Ten cuidado, no vayas a caer...


Luffy se giró sorprendido, no le había oído llegar, definitivamente hoy no era su día. Pero lo que en verdad le intrigaba era saber porque estaba él ahí a esas horas despierto. No era un secreto que a Zoro le encantaba dormir, es más, se dormía en cualquier circunstancia y lugar. Ese pensamiento le hizo sonreír sin apartar la mirada de su primer compañero.


— ¿Que pasa? ¿Estas sonámbulo? — Zoro alzó una ceja mientras se cruzaba de brazos.


— Si caigo al mar... sé que vendrás a ayudarme — contestó Luffy con una sonrisa sincera en sus labios.


— ... — las palabras del capitán pillaron a Zoro por sorpresa, pero esa sonrisa parecía triste, incluso melancólica. Durante todo el tiempo que llevaban juntos, Zoro nunca le había visto con ese semblante tan nostálgico. Por imposible que fuese, su capitán parecía triste. Una sombra de pesar invadió el corazón del espadachín en ese momento, Zoro se acercó a él con paso firme —. Si algo te preocupa, puedes contármelo si tu quieres, sabes que puedes confiar en mi, Luffy.


Luffy le miro con sus enormes ojos avellana y quiso decirle que nada iba mal, que se encontraba bien, pero ningún sonido salió de sus labios. Por primera vez en su vida se sintió triste. Y eso era un pensamiento desolador, nunca en su vida se había sentido tan solo y vacío. Pero desde hacía tiempo, Luffy sabía que las cosas no siempre salían como uno deseaba. Y ahora tenía el presentimiento de que algo iba a ocurrir... algo realmente horrible.


Desvió su mirada de Zoro, sin saber que decirle. Tantas cosas que deseaba poder expresarle y en cambio sus labios quedaron sellados en silencio, una vez más. Su cuerpo tembló ligeramente y se dio cuenta que empezaba a sentirse muy nervioso. Dio media vuelta decidido a subirse al mástil del barco y alejarse de ahí cuanto antes, bajó del mascaron y con tan mala suerte que trastabilló al pisar el suelo haciendo que tropezase torpemente. Pero unos fuertes brazos le agarraron evitando que cayese de bruces contra el suelo, ahora su temblor no hacia mas que aumentar, sentía como el calor se apoderaba de sus mejillas por la proximidad del fuerte cuerpo del espadachín y lo peor de todo es que no le dejaba marchar, seguía abrigado entre sus poderosos brazos.


— Zo... Zoro? — tartamudeo con un nudo en la garganta, para colmo sentía que se había ruborizado, ¿que pensaría Zoro si le viese así? Intentó calmarse lo mejor que pudo.


— Siento como si te hubiese fallado, Luffy... — comenzó a susurrar, aun con el capitán entre sus brazos —. En la batalla contra Cocodrilo, mientras tu peleabas contra él en una lucha de vida a muerte por esas gentes, yo andaba perdido en esa ciudad buscando la maldita bomba. Además fue finalmente Pell quien nos salvó a todos alejando la bomba de allí, gracias a su sacrificio. Yo podría haberte ayudado, en vez de perder así el tiempo. Sabia que debía confiar en ti, pero llegó un momento en que pensé que no saldrías vivo de allí. Ese hombre de arena era imposible de vencer, tanto con tus puños como con mi espada. Y cuando finalmente se derrumbo el templo pensé que ya no te volvería a ver. Se que es raro que te diga todo esto, pero así es como me sentía...


— Zoro, por muy fuerte que sea el enemigo, jamás van a poder contra mí. Yo seré el rey de los piratas, nuestros sueños son más fuertes que cualquier poder — de pronto Zoro era consciente de que aun seguía abrazado a Luffy y le soltó repentinamente. Luffy se dio cuenta y dejó escapar su típica risilla —. Jejejeje.


— Sabia que dirías algo como eso, en fin... — se dio media vuelta y comenzó a alejarse del delgado cuerpo del muchacho de goma —. Quiero que sepas que tomes la decisión que tomes, yo te seguiré a donde sea, capitán.


¿Decisión? ¿Qué decisión? Luffy no entendía a que se refería su amigo, aun así sonrió agradeciendo sus palabras, para él, sus compañeros lo eran todo. Confiaba plenamente en ellos y no dudaría ni un segundo en arriesgar su vida por ellos. Él siempre estaría ahí para protegerles.


**********


Al fin el sol empezó a aparecer en el horizonte y la tripulación del Going Merry empezaba con sus quehaceres cotidianos. Sanji comenzó a preparar el delicioso desayuno, Usopp y Luffy empezaron a pescar a ver si tenían suerte, Robin estaba sentada en la hamaca, leyendo tranquilamente su libro favorito. Chopper organizaba todos sus utensilios y medicamentos, Zoro hacia sus ejercicios matutinos y Nami estudiaba detenidamente un mapa que había tomado "prestado" en la anterior aldea en la que hicieron escala.


— Muy bien, chicos, escuchadme todos atentamente, ¿vale? — demandó Nami con el mapa ahora enrollado, pero al parecer nadie la había prestado la mas mínima atención —. ¡¡HE DICHO QUE ME ESCUCHÉIS, PANDA DE GANDULES!! Bien, ahora esta mejor...


— Nami, ¿es que no ves que estamos ocupados? — comentó Usopp que seguía con la caña de pescar en la mano


— Siiii... ya veo lo ocupados que estáis — mencionó Nami con ironía.


— ¡¡Haced caso a Nami, desgraciados!! ¡¡Continua hablando mi pelirroja!! — Sanji la miraba maravillado con sus ojitos en forma de corazón.


— Bien, cerca del mediodía o así llegaremos a una pequeña isla en la que hay una aldea, necesitamos comprar comida y Chooper necesita unos ingredientes para sus medicinas así que, lo dicho. Pararemos para hacer las compras, ya que mas adelante solo vamos a ver mar, agua y mas mar, ¿a quedado claro?


— ¡¡Que bieeeen!! Una isla, una isla, una isla, quiero carneeee!! Sanjiiiii ¿¿¿y el desayuno??? ¿¿¿¿Que pasa con el desayuno???? tengo hambreeee...


— ¿Quieres callarte, pesado? mira que das la brasa.


— ¡Luffy no armes tanto escándalo! — Nami empezaba a ponerse nerviosa de tantos gritos.


— ¿Y tu que? Siempre dándonos ordenes... — Se quejó Usopp, el cual seguía pescando de lo mas tranquilo —. Ni que fueses la capitana de este barco.


— ¡¡¡¡QUIERO COMEEEEER!!!!


— Si yo no doy ordenes esto se iría a pique, ¡estúpido! Además que esperas con el cabeza hueca de capitán que tenemos.


— ¡No hace falta que me insultes, sabelotodo! — le contestó Usopp.


—¿Y la isla? ¿Y el desayuno? ¡Quiero desayunar Sanji! Quiero comer yaaaa, ¡me mueroooo!


— ¡Coño, Luffy, cállate ya! ¡No me dejas cocinar tranquilo!


— ¿¡Sabelotodo?! ¡Mira quien habla el cobarde más cobarde entre todos los cobardes de este mundo!


— ¡QUERÉIS CALLAROS TODOS, ASÍ NO HAY QUIEN SE CONCENTRE! - Gritó Zoro exasperado agitando una de sus pesas con la mano a modo de amenaza. Todo el barco se quedó en silencio...


— Creo que tenemos visita... - Comentó Robin pasivamente sin dejar de leer su preciado libro.


— ¿¿¿EH??? — el rostro de toda la tripulación era un poema, una gota asomó en sus cabezas.


— JAJAJAJAJA — una estridente risa resonó en la cubierta del Going Merry —. Que pandilla de inútiles... — la voz parecía provenir de todas partes —. Pero no llegareis muy lejos, ¡ahora dadme todo vuestro dinero! ¡O acabare con todos vosotros antes de que os deis cuenta!


— Pues vaya — Nami se cruzo de brazos pasando del tema —. Sigue soñando si crees que voy a darte mi dinero.


— Creo que no lo habéis entendido, ejem... ¡¡dadme vuestros tesoros o no viviréis para contarlo!!


— ¿Esto es una broma? — preguntó Usopp con cierto pasotismo.


— ¿De dónde sale esa voz? — preguntó Chopper.


— ¿Mmm? Anda... mirad.


— ¿Que pasa, Luffy? — preguntó Sanji bastante intrigado.


— Hay un niño escondido bajo el mascaron del barco.


Una suave brisa pasó en la cubierta del barco. La situación les parecía tan absurda que se quedaron en silencio, observando como un jovencito de unos 12 años intentaba subirse encima del mascaron con ciertas dificultades. Tras unos problemillas consiguió subir y sacó un rifle del bolsillo y los apuntó.


— ¡Ahora dadme vuestro dinero!


— ¡JA! Me temo que no, niño... - Sanji encendió un cigarro y se lo llevó a la boca — anda, deja de jugar y suelta ese arma.


— Grrrr.... ¡no estoy jugando!


Zoro estaba cada vez mas cabreado, no le dejaron terminar hacer sus ejercicios y eso le sacaba de quicio y para colmo llevaba días sin poder dormir bien debido a ciertos asuntos que rondaban en su cabeza últimamente. Se plantó delante del niño con una vena a punto de explotar.


— ¡Deja de hacer el tonto, chaval! ¡¡Y vete de aquí, bastantes problemas estas dando ya!!


— ¿Que te pasa, acaso quieres morir? ¡Tengo un arma y te estoy apuntando! — gritó el chiquillo de cabellos revueltos —. ¡Ah! ¡Y dame de paso tus espadas!


— ¿Que dices? — Zoro no podía creer el descaro de ese niño, ¿quien demonios era ese maleducado? —. Con ese arma tan vieja dudo que puedas matarme. ¡Niñato!


— ¡No me llames niñato!


— ¡Es lo que eres!


— ¡¡NO ME LLAMES NIÑATO!!


— ¡Y dame ese arma! ¡No es un juguete!


— ¡No creo que sea buena idea Zoro! — Nami se temía lo peor. Ese jovencito estaba muy alterado y para su desgracia ocurrió lo que estaba rondando por su mente. El arma escapó de las manos del muchacho —. ¡Maldita sea! ¡Todo el mundo al suelo!


El arma era automática y no tenia el seguro puesto, empezó a disparar balazos por todas partes. Todos se apresuraron al suelo para evitar ser heridos, excepto Luffy, ya que a él no le afectaban las balas.


— Jejejejeje... ya está, chicos. Ya podéis levantaros — Luffy mostraba su perenne sonrisa. Pero de pronto se escuchó un leve crujido en cubierta.


CRUIIIIIICK


— ¿Que ha sido eso? — pregunto Chopper asustado.


— Eso es fácil de contestar. Las balas han abierto una pequeña grieta en el barco... — contestó Robin con tranquilidad, sentada en la hamaca y con el libro en sus manos —. Desconozco la gravedad de la abertura, pero es muy posible que nos estemos hundiendo.


— ¿QUEEEEEEEE? — gritaron todos al unísono. Efectivamente lo que dijo Robin era cierto, el agua empezó a colarse por algunas zonas.


— ¿Por qué? ¿Por qué tengo tan mala suerte? — se lamentaba Nami dramáticamente, tirada en el suelo —. Esto no esta pasando... no esta pasando...


— ¡Rápido chicos! ¡Echemos fuera el agua! - Usopp empezó a sacar el agua con sus propias manos desesperadamente —. ¡waaaaa! ¡Merry esta de nuevo destrozado! ¡ Y nos hundimos!


— ¡¡Esto es imposible!! — Chopper empezó a sentir pánico —. ¡Vamos a morir ahogados!


— ¡Tranquilizaos ya! No es mas que una pequeña grieta. Algo se podrá hacer... — Sanji dejo caer el cigarro al agua, la cual estaba ya por todos lados —. Vaya, que buen día para morir, ¿eh?


— ¡Eso no lo digas ni en broma! -¡— gritaron unánime Usopp y Chopper. Sus ojos se les salían de las órbitas del miedo.


— Um... — Zoro empezó a pensar —. Será mejor que hagamos algo... Esos tres me están dando dolor de cabeza — añadió de forma cansada, refiriéndose a Usopp, Chopper y Nami.

— ¡¿Decías?! — Nami le miro con ojos asesinos —. ¡Todo es por tu culpa, Zoro! ¡Siempre metiendo la pata, sino eres tú, es Luffy! ¡Siempre estáis dando el coñazo y metiéndonos en líos! ¡Insensatos!


— ¡No es culpa mía, bruja ladrona! ¡Ha sido este niñato! ¿¿Eh?? — Zoro empezó a mira hacia todos lados como si estuviese loco —. ¿Pero qué...?


— ¿¿¿Y ahora que te pasa??? ¿A ver?


— Ese crío... ¡No está! Maldito... — ahora mismo Zoro tenia una cara que daba miedo... —. ¡ME LAS PAGARÁ!


— ¡Jajaja... espero que os hundáis con el barco!


— Esa voz...

— ¡Zoro, mira! — Gritó Luffy señalando la costa que había a su izquierda —.¡ Ese chaval está en la orilla de esa isla!


— Ese niñato engreído...


— Zoro, déjalo ya, tenemos que hacer algo o esto se irá a pique...


— Nami, no te preocupes y déjamelo a mi... — Luffy empezó a estirar sus brazos hasta donde estaba ese chico... — estira, estira...


— ¿¿Que... que vas a hacer Luffy?? — Nami temía lo peor.


— ¡Luffy! ¡Ten cuidado con el agua, no puedes caer en ella! — Zoro intentó detenerle en vano pero Luffy ya había estirado sus brazos hacia la isla agarrándose fuertemente a las rocas de la orilla. El capitán le miró con una expresión que decía claramente “no te preocupes, se lo que hago”. Pero Zoro no se tranquilizó en absoluto.


— ¡¡¡¡LANZAMIENTOOOO!!!! — Luffy voló sobre el agua por el impulso y llegó sano y salvo a la orilla. Allí se concentro en hacer exactamente lo mismo, estiró sus brazos, agarró el barco y con todas sus fuerzas lo acercó hasta la isla.


El Going Merry se quedó anclado en la orilla, con el agua cayendo por doquier. Todos se apresuraron a bajar del navío para reencontrarse con su capitán.


— Bueno — Nami suspiró resignada —. Vamos a tener que dejar aquí anclado el barco. Tenemos que volver a repararlo.


— Espero que estés contento maldito crío — Zoro no podía ocultar su enfado hacia ese chaval y le golpeó en la cabeza —. ¡Ahora tenemos que quedarnos aquí mas días de lo que teníamos previsto!


— Jejeje, déjalo ya, Zoro — Luffy se acercó al niño y se puso de cuclillas delante de él —. Dime, ¿está muy lejos la aldea Syarah? No he desayunado y tengo muuuuchaaaa hambreeee.


—Pues, esta cerca de aquí — mencionó el muchacho, con unas pequeñas lagrimillas en los ojos debido al golpe del espadachín —. No es muy grande pero hay varios restaurantes y tiendas, allí podréis arreglar el barco — Se le veía claramente arrepentido por su torpeza.


— ¡Gracias, chico! Llévanos allí, ¿vale? — se apresuró a decir Luffy.


— ¡Me llamo Yastar! No soy ni crío, ni niñato, ni nada parecido ¿Entendido? — aclaró mirando significativamente a Zoro —. En fin, os llevaré a mi casa. Seguidme.


**********


Caminaron unos quince minutos por un pequeño sendero de tierra, cuando vieron a lo lejos un pequeño pueblo pavimentado de blanco. Realmente era muy bonito, las enredaderas abundaban en ese lugar ocupando todas las fachadas de las casitas blancas. Daba la imagen de ser una aldea apacible y tranquila. Se detuvieron frente a una casita redondeada en la que se podía leer "Carpintería" en un letrero, sobre la puerta de la entrada.


— ¡¡Mamá!! ¡Ya he vuelto, estoy en casa!


— Cariño, al fin llegaste. ¿Dónde te habías metido? Te fuiste muy... — una mujer apareció de una pequeña salita, al parecer era la cocina. Dejó de hablar al ver a todos los jóvenes que acompañaban a su hijo. Su rostro era joven, llevaba el pelo castaño recogido en una coleta y su vestimenta, al igual que la del niño, era sencilla —. Temprano — continuó.


— Si, quería ir hasta la orilla para ver si encontraba ostras — mintió, mientras se arrascaba inocentemente la nariz.


— ¿Ostras? Hum. ¿Qué has hecho esta vez? — su madre le agarró de los mofletes y tiró de ellos, sabia que eso le molestaba mucho y así le haría decir la verdad —. ¡No mientas a tu madre, jajajaja sabes que no puedes conmigo!


— ¡No! ¡Basta, mamá! ¡Que tenemos visita, no me dejes en evidencia!


— Jajaja — la mujer se dirigió a los jóvenes, a simple vista parecían buenas personas aunque un poco raros —. Espero que no os haya metido en ninguna dificultad, este hijo mío es propenso en buscar problemas.


— ¡Tranquila, mujer! — Luffy sonreía de oreja a oreja — Ese niño es una risa, únicamente ha hecho hundir nuestro barco jejejeje.


— ¿Que ha echo qué? — miró a su hijo con enfado, con los brazos cruzados —. Pues ya sabes lo que toca hacer. Cielo, tendrás que ayudarles a reparar el barco.


— ¡Pero si no fue culpa mía! ¡No es justo! — reprochó el joven.


— ¿Que no fue culpa tuya? Serás caradura, chaval...


— ¡Tu te callas, hombre con el pelo lleno de moho!


— ¿Que me has dicho?


— Cada vez me cae mejor este crío — añadió Sanji en un susurro, aunque llegó a los oídos del espadachín. Zoro le fulminó con su mirada.


— ¡No insultes a nuestros invitados, Yastar! Es de mala educación.


— ¿Nuestros qué?


**********


Así fue como los siete decidieron quedarse allí unos días, (puesto que no tenían mas remedio, para arreglar el barco y así aprovechar el incidente para comprar todo lo que necesitaban para el viaje. Luffy pensó que no seria un día tan horrible, después de todo.
Se tomaron la tarde como un pequeño descanso y decidieron empezar con los arreglos del barco al día siguiente. Al parecer Yastar y su madre, Eelin, eran carpinteros y se ofrecieron voluntarios para ayudarles en todo lo que hiciese falta. Además les dio alojamiento y comida por los problemas que había causado Yastar. Nami se alegró de no tener que gastar ni un berri en esas cosas rutinarias.


Tras la cena, al fin con el estomago lleno, Luffy sentía que su humor mejoraba por momentos hasta que observo al rededor y vio que todos estaban despreocupados, hablando entre ellos de cosas banales, era un ambiente tan familiar que a veces se le hacía extraño. Yastar y Eelin eran personas estupendas, amablemente les habían resuelto todo el problema que tenían y pronto podrían seguir con el viaje. Por un instante, pensó la idea de tener también un hogar, como esa familia. Se levanto de la silla cabizbajo y se dirigió a la puerta de la acogedora casita.


— Luffy... ¿vas a salir? — Zoro se sorprendió lo rápido que le cambiaba el humor al joven últimamente, de nuevo parecía triste. Nunca le había visto así antes.


— Si, esto... voy a dar una vuelta, quiero ver el pueblo.


— Eso si que es raro... ¡Luffy! ¿No irás a cenar de nuevo en un restaurante de por aquí? —. Preguntó el espadachín con el ceño fruncido.


— Q-que va! Jejeje — el capitán intentó ahogar su sonrisa, a veces Zoro tenía unas ideas bastante locas, aunque conociéndose a sí mismo no era una idea tan descabellada. Pero en ese momento no estaba preocupado por la comida —. ¡Hasta luego!


Cerró la puerta con un leve portazo tras salir. Zoro no podía dejar de preocuparse por su capitán. ¿Por qué le importaba tanto lo que él hiciese? Sabia que podía meterse en problemas en una abrir y cerrar de ojos, su capitán era así de tonto. Pero aun así, le gustaba. El día que le conoció decidió seguirle y aceptó formar parte de su tripulación a cambio de salvarle la vida. ¿Que hubiese pasado si ese día Luffy no hubiese aparecido? Tal vez estaría muerto. Ejecutado como un asesino por la Marina. Luffy le salvó y eso le hacia mantener un fuerte lazo que lo unía a él. Algún día, haría lo mismo por él.


**********


¿Por qué? ¿Por que había huido de ese lugar tan apacible? De pronto sintió la necesidad de alejarse de allí. Se sentía tan fuera de lugar, que lo único en lo que pensaba era en estar lejos de allí, de ellos, de todo. Últimamente le dio por pensar en algunas cosas y el no poder solucionarlas le estaba dando dolor de cabeza. Caminaba en silencio por las blancas calles, que brillaban con el leve fulgor de la luna, con la cabeza gacha. Un suave sonido lo distrajo de sus pensamientos y levantó el rostro, sintió que alguien le observaba. Se hizo el despistado dando un par de pasos mas, acercándose a un oscuro callejón. Sin previo aviso se acercó rápidamente lanzando un puñetazo con fuerza, pero una mano le detuvo fácilmente y agarrándole por los hombros lo inmovilizó contra la pared. El misterioso atacante aflojó un poco el agarre, lo suficiente para no hacerle daño a su presa ni para que escapase atemorizado de allí. Aunque sabia bien que él no se asustaría así como así.


Luffy no podía ver a su agresor debido a la escasa luz, pero notó como dejó de apretar sus hombros. Algo le decía que no estaba en peligro. Sus ojos no tardaron en acostumbrarse a la escasa luz y la silueta que tenia delante iba cogiendo forma. De pronto sintió que las piernas le fallaban, su fuerza parecía desvanecerse a cada segundo que pasaba, permaneció quieto sin saber que decir con los ojos abiertos y mirándole fijamente. En ese momento dejó de pensar en todo lo que le estaba angustiando. Reprimiendo el creciente escozor que sentía bajo los párpados se inclinó hacia delante para abrazarle con fuerza.


— ¡¡Shanks!! ¿Qué haces aquí? — preguntó incrédulo ante lo que veía — Es decir, yo... Es que no puede ser — tras unos segundos el muchacho se aferró a él con tanta fuerza que Shanks pensó que le iba a ahogar.


— Luffy, jajajaja tranquilo. No voy a desaparecer.


— Lo hiciste una vez — susurró con pesar. Cada palabra que decía le dolía en el alma — ¡desde que me dejaste no supe nada mas de ti!


— Lo siento — el hombre acercó su cuerpo rozando levemente la cintura del mas joven, sus rostros estaban tan cerca que Luffy podía sentir la respiración del pelirrojo en su rostro —. Luffy, no pretendía hacerte daño, pero nuestros caminos se separaban ahí.


— No hables de eso — la tristeza lo envolvió al completo, sentía tantas emociones en su cuerpo que no sabia como enfrentarlas. Quería decirle tantas cosas y ahora que le tenia delante se había quedado completamente mudo. Reunió todo su coraje para continuar hablando — Ahora, nuestros caminos se vuelven a unir, ¿verdad?


— Luffy, lo cierto es que te he estado buscando. Desde hace mucho tiempo...


— ¿Cómo...? — de pronto Luffy sintió el fuerte abrazo del pelirrojo en su delgado cuerpo, Shanks estaba ahí por él, abrazándole. De pronto pensó que todo debía ser un sueño. Aun así, sentía un dolor inexplicable en el pecho, ese horrible presentimiento volvió a su mente. En su mente todo era un mar en tempestad ¿Estaba haciendo lo correcto? Por mucho que necesitaba a alguien a su lado, ahora se sintió inseguro de sus actos. Tal vez esa no era la solución ¿o si?


Mientras su mente se debatía en aquella difícil situación en la que se encontraba su corazón, Shanks llevó la mano hasta la mejilla del joven, sintiendo arder con cada roce que le daba, acercó los labios al suave cuello del chico, sintió su aroma, su calidez, sin poder aguantar la tentación lo besó sensualmente bajo la oreja, recorrió todo su cuello con besos desesperados y sintió al joven agitarse bajo su cuerpo. No se mostraba muy receptivo pero no le apartaba, eso le animó a continuar. Desabrochó la camisa de Luffy con paciencia, contemplando el rostro del moreno. Sus mejillas estaban sonrojadas y sus ojos mostraban un brillo tan hermoso, su cuerpo empezaba a reaccionar con las caricias que le obsequiaba. Su mano recorrió todo su pecho, lentamente, hasta llegar al borde de su pantalón. Siguió acariciando sobre la ropa, bajando hasta llegar a su miembro, solo un pequeño roce y no se hizo esperar el primer gemido del sombrero de paja.


Luffy, debido al leve contacto, empezó a sentir la zona completamente caliente. Tras no hallar respuesta a sus preguntas interiores, dirigió su mano a la cabeza del pelirrojo, cerrando sus dedos entre el rojo cabello. Se sentía desfallecer con las caricias del pirata. Ahora quiso dejar su mente en blanco. Lo que tuviera que pasar, pasaría. No iba a atormentarse mas.


Sintió de pronto que Shanks desprendía el botón de su pantalón y su mano se deslizaba por dentro. Su respiración se agitó, le pesaban los párpados y levantó el rostro hacia los labios del pelirrojo. Eso era lo que más deseaba de él en ese momento, no podía esperarlo por mas tiempo. Al fin sus labios se fundieron, húmedos, suavemente al principio, pero a medida que pasaban los segundos ese inocente beso se volvió más ardiente. Shanks movió su lengua haciendo paso en la cavidad de Luffy, el cual solo dudó unos segundos en dejarle hacer Sus lenguas se encontraron, Luffy no podía describir el placer que aquello ejercía en su cuerpo y en su mente.


Para cuando se quiso dar cuenta, era demasiado tarde, la mano de Shanks ya estaba pasando a través del borde de su ropa interior. ¡Casi había olvidado que anteriormente le había desabrochado el pantalón! Por un momento se quedó estático, ese tipo de relaciones eran nuevas para él y no estaba seguro de querer hacerlo. Al menos, no con Shanks... Quedó en estado de alerta y de pronto una imagen apareció en su mente, justo en ese instante. Una imagen muy conocida para el chico de goma. De nuevo la culpabilidad hizo presa a su corazón.


Pero, Shanks estaba tan cariñoso, tan entregado al placer que de pronto Luffy olvidó todo lo demás. Olvidó el mundo. Sentía la mano del pelirrojo, le acarició superficialmente, muy suave, deseó tantas cosas en ese momento, que sus labios nunca se separasen, que le tomase allí mismo, sentir el calor de Shanks en todo su cuerpo, oír su respiración en el oído, hacerle olvidar cuanto tenía en su mente. Pero entonces ¿por que oía pasos? Tan excitado como se encontraba, ¿por qué iba alguien a arrebatarle ese momento de paz? Ese instante tan extraño para él en ese día que parecía ser un infierno.


— ¡¡¡¡LUFFY!!!! ¡¡¡¡APÁRTATE DE ESE HOMBRE!!!!


Como una exhalación apareció un hombre de la nada. Esa voz era conocida para él. Luffy no se percató hasta más tarde que se trataba de Zoro, como si su mente le hubiese invocado justo cuando pensó en él momentos antes. Un momento, su mente se aclaraba por segundos ¿Zoro? ¿¿QUE DEMONIOS HACÍA AHÍ?? Y, ¡¡estaba desenfundando las espadas!! Luffy no entendía nada y no sabia que hacer. Ese maravilloso momento tan especial y que tanto necesitaba ahora se desvanecía como un sueño. Primero comenzó a sentir cierto pánico, ¿cuánto tiempo hacia que Zoro los había descubierto? ¿Qué había visto? Por un segundo se le heló la sangre pero de pronto empezó a sentir que la rabia ardía en su corazón. Su alma caía a sus pies, se desmoronaba a cada momento ¿Por qué nada salía como él deseaba? Apretó sus puños y dirigió una mirada asesina a su amigo.


— ¡¿Se puede saber que haces, idiota?! ¡Es Shanks! ¿Qué estas haciendo? ¡ Lárgate de aquí, Zoro!


— ¿Qué? — Zoro se quedó casi sin aliento al escuchar esas palabras de su capitán. Miró a Luffy perplejo, intentando encontrar un sentido a aquello —. ¡No estas bien Luffy! ¿Es que no lo ves? ¡Ese tipo no es Shanks!


Zoro se preparó para atacar al aparente enemigo pero el misterioso hombre le esquivó ágilmente. Luffy se giró anonadado, su cuerpo estaba temblando ¿por qué estaban peleando? Y ¿cómo que no era Shanks? Pero si tenia su voz, su aroma, todo. Sus labios temblaron, intentaba articular palabra pero no pudo conseguirlo. Levantó la mirada y entonces le vio. Ese hombre... ¡no era Shanks! Su mirada era fría y sintió que se le helaba el corazón de golpe, no se parecía en nada a Shanks, pero, entonces ¿cómo era posible que le hubiera confundido? El hombre esquivó otra embestida de Zoro y saltó hasta el tejado de la casita. Huyó tan deprisa que parecía que había desaparecido entre las sombras por arte de magia. Zoro envainó su katana, hubiera intentado seguir a ese hombre pero no quiso dejar así a su capitán. No entendía que había pasado. Luffy tardaba en regresar a la casa de Eelin y decidió salir a buscarlo, pero nunca imaginó encontrarlo en semejante situación. No apartó su mirada de Luffy, algo en su interior se había hecho pedazos.


Ese hombre, estaba tan cerca de su cuerpo, besándole, acariciándole íntimamente, como si fuesen amantes. Solo recrear de nuevo esa imagen le hizo hervir la sangre de rabia. Luffy parecía disfrutar de cada caricia pero decidió detenerle, había visto como ese hombre misterioso sacaba una daga de su cinturón. ¿Acaso Luffy no se había dado cuenta? Tuvo que intervenir o a saber que habría pasado. Pero ahora el espadachín no sabía que decirle a su capitán Estaba en el suelo, sentado, como si estuviese en estado de shock. Su mirada estaba fija en algún punto de ese blanco suelo y pudo observar que por su rostro caían dos lagrimas solitarias, recorriendo el angustiado semblante. A Zoro le sorprendió esa mirada llena de rencor que minutos antes le había dirigido, diciendo cosas incoherentes. Dijo que era Shanks, ese hombre del que le habló una vez, el del sombrero. Pero aquel otro hombre no era pelirrojo, ese tipo no era Shanks, debió engañar a Luffy con algún truco. Era un impostor. Lo que más le preocupaba era saber por qué ese tipo quería acabar con Luffy.


"Pensar que ese mal nacido casi le... será mejor no pensar en eso o me dejaré llevar por mis emociones. Por suerte he llegado a tiempo. Juro que acabaré con ese hombre si vuelve a aparecer... maldito sea... pero, ahora lo importante es Luffy, lo que necesita es alguien que lo apoye, no alguien que pierda los estribos... ¿Pero, podré manejar mis propios sentimientos? Desearía saber que siente realmente por ese hombre... Aunque eso solo consiga hacerme mas daño.”


Se acercó en silencio al tembloroso cuerpo, se sentía tan inútil en ese momento. ¿Qué iba a decirle? ¿Que todo estaba bien cuando no era verdad? Pero de pronto Luffy se levantó del suelo, con la cabeza agachada. Zoro no podía ver su expresión, su flequillo tapaba sus ojos. Solo podía ver sus labios y éstos no mostraban ningún tipo de sentimiento. Una expresión muy impropia en él. Comenzó a caminar despacio, Zoro no dijo nada y le siguió calle abajo, no sabia que tipo de pensamientos revolotearían en la mente de su amigo, pero pudo sentir que emanaba de él una tristeza enorme. Eso le hizo sentir culpable sin saber por qué. No iba a dejarle solo, estaría con él aunque Luffy le apartase de su lado, ahora ya sabia donde se dirigía su capitán. Al pequeño hogar de Yastar y Eelin. Definitivamente, hoy no era su mejor día.


**********


Continuará...

El secreto del sótano Autor: Lady Devil

Capitulo 9
Pareja:
Zoro x Sanji
Tipo: Multichapter
Clasificación: R: No apto para menores de 17 años.
Género: Angst, Ciencia Ficción, Misterio, Romántico, drama
Advertencias: Incesto, Lemon, Muerte de un personaje

Sanji: Tu tambien has de dormir.. Buenas noches..

Zoro: Tranquilo.. Duerme. Te quiero. Buenas noches, cariño..ZZZZZ

Zoro se sentía tan bien con él.. Nunca antes se había abierto asi con nadie, ni si quiera con Mihawk.. Por que él era especial, muy especial.

La mañana ameneció como siempre y cuando Sanji ya no notó el cuerpo de Zoro le susurró un buenos días y se fue a preparar-lo todo para abrir el primer turno del restaurante. Sus magistrales manos trabajaban silenciosamente preparando algunos dulces y pastas para el desayuno de sus clientes.

Zeff vinó más tarde y se sorprendió de ver al joven ayudante tan temprano y con una sonrisa en contraste a esas largas ojeras.

Zeff: ¿Se puede saber que has hecho esta noche?

Sanji: ¿Esta noche? "¿Me habrá visto subir del sótano?" No podía dormir..y..

Zeff: A.. Es que con estas ojeras.. "No se yo.."

Sanji: Hoy vendrá Luffy a dormir.

Zeff: ¿Con que permiso?

Sanji: Aunque ahora tu le digas que no, vendrá igualmente, ya le conoces.

Zeff suspiro y dejo de intentar imponer-le la autoridad al joven.

El día paso increíblemente lento y aburrido. Antes de que llegara Luffy, Sanji fue al sótano y se lo explicó a Zoro, aunque cambió ciertos “detalles”.

Sanji: Es solo un amigo, ya sabes …

Zoro: Bueno … Pero me debes una noche, mi niño.- Se levantó e intentó acariciar los rubios cabellos de su chico, pero su mano traspaso el corpóreo cuerpo del humano. Sanji pudo ver como una sombra de tristeza en los ojos del peliverde. Pero es que … Lo amaba tanto. No podría abandonarlo, era imposible que esa relación acabara bien pero … Algo les unía, algún vínculo hacia que sus manos se juntaran cuando la noche caía, algo que les hacia seguir y esperar el final del crepúsculo.

Luffy llegó a las ocho y algo más con el coche de su hermano, este no marchó hasta que su pequeño hermano entró en casa de Sanji con esa sonrisa entusiasta.

Ace les observó hasta que no pudo ver nada. Apretó las manos al volante. No soportaba a Sanji, simulaba que le caía bien, sabía que él era importante para su hermano y a lo mejor era eso lo que no soportaba de Sanji. Arrancó el coche maldiciendose por no haber encontrado una excusa para no permitir que Luffy fuera a casa de su “amigo”. Posiblemente Ace no lo quería acceptar pero … Estaba CELOSO.

Luffy: ¡Que bien!¡¿A que me harás algo para cenar, a que si?!- Dijo Luffy. Le encantaba la comida de Sanji, pero aún le gustaba más verle cocinar. A Sanji se le encendían los ojos y empezaba a cocinar en silencio, ágilmente, con la ilusión pintada en la cara. Entonces le servía el plato y lo miraba fijamente, esperando la reacción de Luffy ante su obra de arte. Y a Luffy le gustaba mucho ver que SU Sanji estaba tan pendiente de él.

Sanji: A ver que se me ocurre … ¿Carne?

Luffy: ¡¡¡SSSSIIIII!!!¡ VIVA!

El rubio no tardo nada y como Luffy pensó en servirle el plato lo miro atentamente hasta que este exclamo que como siempre estaba muy bueno. Cenaron juntos hablando sobre cosas sin importancia alguna y después subieron a la habitación de Sanji para continuar la conversa.

Luffy: Sanji … Tengo que decirte algo.- Dijo el moreno, de pronto.

Sanji: Claro, dime.

Luffy: Mira … Esto es muy difícil … Es que hace tiempo que … Te parecerá raro pero … Me gustas. - Dijo Luffy con un semblante serio, sin esa sonrisa de oreja a oreja. Trago saliva. Ya esta. Ya se lo había dicho.

Sanji: Luffy … Yo … - ¿Qué tenía que decirle ahora? Amaba a Zoro pero Luffy era tan … ¡¿Por qué no se fusionaban y le ahorraban tantos dolores de cabeza?! Aunque Zoro perdería todo el encanto si empezaba a pedirle comida saltando como un tonto y con una sonrisa entusiasta. Pero Luffy era tan adorable, tan bueno …- Yo Luffy … Necesito pensarlo. No quiero hacerte daño y quiero pensarlo bien, ¿si?

Luffy: Me esperare lo que haga falta, se que es difícil.- Al menos no lo había rechazado, y eso significaba que podría convencerle.

De golpe un ruido se oyó en el sótano …

TO BE CONTINUED

El secreto del sótano Autor: Lady Devil

Capitulo 8
Pareja:
Zoro x Sanji
Tipo: Multichapter
Clasificación: R: No apto para menores de 17 años.
Género: Angst, Ciencia Ficción, Misterio, Romántico, drama
Advertencias: Incesto, Lemon, Muerte de un personaje

Quedaron hechados en el suelo, mirandose el uno al otro, se taparon con las telas y al poco Zoro se quedó dormido..

Sanji: Duerme campeón....

En ese instante la mente de Sanji se nubló de recuerdos...

Se abrazó a Zoro, más por instinto que por otra cosa, para sentir esa extraña protección. Apoyó la cabeza en el moreno pecho de su amado.

FLASHBACK--NARRA SANJI----.-----.-----.----.

Recuerdo esa sala.. Yo tan solo tenía doce años.. Pero siempre recordare eso.. SIEMPRE.

Mis recuerdos empiezan en un restaurante de mala muerte. Era un lugar sucio, como la gente que iba. La cocina estaba hecha un asco y yo era quien me encargaba de hacerla parecer más decente, de intentar que de esos fogones mal montados y de la escasedad de la nevera salieran maravillas aunque la gente no prestaba la minima atención a la dedicación que requerian esos platos.

Recuerdo el cheff. ¿Como podría olvidar ese monstruo? Era un hombre despreciable, aunque aún me de miedo, aunque aun su imagen me aterra como si yo fuera un niño que teme al hombre del saco.*(1) Sus cabellos eran marrones y con numerosas canas, su piel era extrañamente de un color verdoso oliva.. Era asqueroso. Pero lo peor era esa mirada. Esos ojos rojizos parecian traspasar el cuerpo y romper el alma.

Entonces los tratos eran diferentes, yo no era solo un cocinero de doce años.. Yo era las postres de los ricos hombres que se rebajaban a ir a ese restaurante por mi. Por ese adorable niño rubio y de ojos azules. Era entonces que esos hombres de manos vestidas con anillos de oro y relojes caros bajaban al restaurante, entraban a la cocina y hablaban con el cheff.

Se me llevaban en coches lujosos mientras los otros cocineros suspiraban y me miraban con pena. Llegabamos a mansiones caras y amplias. Era allí donde yo me convertia en tan solo un juguete. Pero.. Siempre me habían enseñado asi, yo no conocía nada más que eso, nada más.. No conocía el amor.. Ni la pasión.. Solo largas noches de dolor para conseguir algunas monedas.

Hasta que paso lo que me tenía que pasar. Cumplí los quince. Era una noche cualquiera, yo tenía un encargo de los buenos, un ricachon habitual. Fuimos a su casa e hizimos lo debido. Pero no tenía bastante. Ese tio estaba loco. Empezó a forzarme. Yo solo sentía dolor, sentía mi sangre correr..

Hasta que me alzé y decidi irme. Se me tiro encima y me empezó a golpear la cabeza. Hasta que con las uñas me quito el ojo izquierdo. Un grito mio se abrio en la noche y empecé a correr.

No se bien como pero llegué al restaurante de Zeff. Él me conocía. Yo no recordaba su cara, y menos en ese estado. Me contó una historia y me acogió. Y empecé a sentir.. Ahora sabía que era amor..

-----.-----.-----.-----.-FIN DEL FLASHBACK.----.----.-----.

Y allí estaba él. En los brazos de su amado. Había sufrido tanto ese tiempo.. Siendo un juguete, un objeto. Por eso quería saber si de verdad Zoro lo amaba.. Y si él no.. Pero se lo había demostrado ¿no?

Por otra parte estaba Luffy. A él le quería mucho. ¿Como un hermano o algo más? Es que.. Se sentía bien a los brazos de Zoro.. Pero la alegria de Luffy era contagiosa.. Le llenaba tanto! Dios que lío.

Él los amaba a los dos, aunque sabía que no podía amar a dos personas por que estas se sentirian mal pero.. Tendría que decidir. A lo mejor mañana. Zoro se removió y entreabrio un ojo, sonrio y besó la nariz a Sanji.

Zoro: A dormir, mi niño.

Sanji: Tu tambien has de dormir.. Buenas noches..

Zoro: Tranquilo.. Duerme. Te quiero. Buenas noches, cariño..ZZZZZ

Zoro se sentía tan bien con él.. Nunca antes se había abierto asi con nadie, ni si quiera con Mihawk.. Por que él era especial, muy especial.

FIN CAPITULO 8

El secreto del sótano Autor: Lady Devil

capitulo 7

Pareja:
Zoro x Sanji
Tipo: Multichapter
Clasificación: R: No apto para menores de 17 años.
Género: Angst, Ciencia Ficción, Misterio, Romántico, drama
Advertencias: Incesto, Lemon, Muerte de un personaje

Luffy: Sanji, debo decirte algo.

Sanji: Claro dime.

Luffy estaba ante Sanji. Las palmas de las manos de Luffy sudaban y su vista no sabia donde posarse. Tenía que decircelo pero.. Y si.. Pero de golpe se oyó una puerta y Ace entró en la estancia. Por una vez en su vida, Luffy odió profundamente a su hermano.

Ace: Sanji, si quieres ya puedes irte, es tarde.

Luffy: ¿No se podría quedar un poco más? - Dijo Luffy marcando mofletes como un niño pequeño.

A Sanji le conmovían profundamente las rabietas del adorable Luffy. Era tan mono..

Sanji: Si quieres podemos hacer una cosa.- A Luffy se le encendieron los ojos al ver que Sanji iba a arreglar todo eso.- Hoy no porque mañana tengo trabajo, pero si quieres mañana por la tarde te podrías venir a cenar y a dormir a mi casa, vale?

Luffy: SIII!! Yo quiero ir!! Ace eh que puedo, eh que si, eh que si??

Ace: Haz lo que quieras..- Dijo él, rindiendose.

Luffy: YUPI!!!- Luffy se abrazó a Sanji incocsientemente y no pensó en su acción hasta que miró a Sanji y vió su cara sonrojada por aquel contacto con el joven. Luffy tambien se sonrojo levemente y se apartó de su "amigo". Mañana se lo diria. Se lo diria..

Ace llevó a Sanji con el coche y este le dió las gracias y se bajó a casa. Zeff ya estaba durmiendo y el aprovechó para bajar al sótano. Allí Zoro estaba tirado al suelo mirando su katana y pensando algo.. Cuando Sanji entró Zoro le dirigió una mirada y sonrió relajadamente. Sanji cerró la puerta y se fue al lado de él..

Zoro le abrazó pasando sus fuertes brazos por la delgada espalda de su querido.

Zoro: ¿Donde ha estado hoy mi niño?- Dijo él, mostrandose cariñoso como no lo había hecho con nadie.

Sanji: ¿Soy tu niño?

Zoro: Pues claro que sí.. - Le besó la nariz al rubio.- Te quiero.

Sanji: Yo tambien..- La sensación de protección volvió a caer sobre Sanji. Era como si Zoro siempre hubiera estado allí, esperandolo para protegerlo, para acogerlo en sus morenos brazos cuando Sanji estuviera preparado.

Zoro: Sanji... No se como decirtelo pero... Yo.. lo quiero ahora..

La última sílaba salió de la boca de Zoro con una sensualidad extrema, como si el deseo se hubiera apoderado de su ancestral mente. Sanji sonrió y se acercó más a él quien le besó el cuello, con pequeños besos, primero pellizcando esa piel blanca y después le dejo una marca roja, una marca que formaba una Z.. Siempre había sido bastante posesivo...

Sanji no desaprovechó el tiempo y pasó sus manos bajo la camiseta blanca de Zoro, le acarició las numerosas cicatrizes que cruzaban el bien formado pecho del espadachín. Juntaron más sus rostros y se unieron en un beso apasionado, en una lucha para conquerir la boca del otro.. Los dos estaban sonrojados y su respiración se hacia costosa..

Zoro bajó con un rápido movimiento y beso el cuello de Sanji, lamiendo su marcada nuez que se marcó más aún cuando Sanji tiro la cabeza atrás y abrió la boca para disfrutar del contacto de SU Zoro. Zoro le quitó la chaqueta y acarició la recta espalda de su querido. Abrió su camisa y bajó por su blanco pecho, jugando con los pezones Sanji y haciendolos endurecer con dulces besos llenos de una frenetica pasión.

Sanji le sacó la camiseta a Zoro y acariciando su torso empezó a besarlo. Bajo sus delicadas manos hasta el trasero de Zoro y lo acarició, haciendo que Zoro se pegará más a él en medio de jadeos.

Sanji empuchó un poco a Zoro para que este se apoyara al suelo para luego tirarse en él, rozando sus verilidades y disfrutando viendo como Zoro arañaba el suelo para no gritar por lat roce. Arqueaba la espalda y el cuello hacia atrás dejando algunos gemidos en el aire.

Sanji desabrochó los pantalones de Zoro y empezó a acariciar su virilidad por encima de los bóxers, sacando excitantes y roncos gemidos de la gargante de Zoro, el cual sonrojado pedía más. Sanji disfrutaba con el simple roce de la piel de su peliverde.

Le sacó los bóxers a Zoro y acarició el cargado aparato de este. Dios.. le encantaba.. Empezó a lamerlo con los gemidos de Zoro como música de fondo. Sanji creía que sus cuerpos explotarian por esa tremenda pasion, esa excitación.. Su pantalón negro empezaba a sobrar..

Cuando no pudo aguantar más se la metió hasta el paladar, Zoro dejó un grito y más jadeos en el aire. De reojo Sanji vió a un sonrojado Zoro que lo avisaba.

Zoro: Sanji.. no voy... a .. aguantar..más.....

Sanji: ¿Quien.. dice que .. tengas.. que aguantar?- Dijo él, subiendo y bajando por el aparato de Zoro.

Zoro cogió sus rubios cabellos con delicadeza y empezó a marcarle un ritmo, primero delicado y despues loco y frenetico. Zoro gritó por última vez y un exquisito líquido blanco inundó la boca del rubio.

Zoro se incorporo y le quitó los pantalones y los bóxers como pudo mientras el rubio se reía y disfrutaba de los besos de Zoro. Este giró al rubio y se chupó dos dedos, cuando estuvieron bastante mojados empezo a penetrar a Sanji, quien jadeaba y se concentraba en relajarse. Zoro acarició la entrepierna de Sanji y este casi no notó como Zoro entraba en el lentamente.

Cogieron un ritmo relajado, ni muy lento ni muy veloz, aunque intenso. Sanji se corrió en un cariñoso abrazo de Zoro y este quedó satisfecho, salió de su amado tras correrse en él, como Sanji le pidió con un tono sensual.. mordiendo el lobulo de su oreja y haciendo que sus pendientes sonaran..

Quedaron hechados en el suelo, mirandose el uno al otro, se taparon con las telas y al poco Zoro se quedó dormido..

Sanji: Duerme campeón....

En ese instante la mente de Sanji se nubló de recuerdos...

Y que importa la diferencia…?

Hola a todos n-n
ya hacia siglos que no subia nada por aqui
U-U gomenasia...
por la continuacion de quien lo gana, igual en el trascurso de esta semana ya estara por aqui :P

Bueno antes que nada quiero hacerles una aclaracion, como se daran cuenta este fic se parece mucho al dou que ahi por aqui de Nekos, Toras & Kitsunes , ^^U es que en que lo estaba leyendo otra vez *-* , se me vino la inspiracion, U-U doy esta aclaracion para que sepan por que la similitud de este primer capitulo con ese dou que me deja picada a mas por ello me atrevi a hacer la histori :P, bueno ya tomado en cuenta este punto espero les guste el primer capitulo


Autora: Mel_yug

Pareja: Sanji x Zoro

Genero: Por ahora es romantica, ya luego les dire que mas XD

Advertencias: por ahora solo es algo romantico, aunque si quiero meterle lemon pero aun no estoy segura XD

Clasificacion: No apto para nadie que no le guste el yaoi XD

Tipo: O-O?? eso si no se que es XD ahi me dicen eso, por que mi no saber :P

Bueno ahora si les dejo con la lectura XD



Capitulo 1: Encuentro entre dos desconocidos


Me encontraba paseando por el bosque, ya que tengo que cruzarlo para llegar a mi hogar, estaba regresando de comprar la cena, cuando un ruido capto mi atención, al escuchar mas atentamente provenía detrás de un árbol, al mirar me percate de la presencia de un pequeño tigre pequeño, al notar mi presencia quiso correr pero estaba atrapado por una trampa la cual ya le había lastimado su pierna derecha.

Oye tranquilo no te are daño – le dije intentando acercarme a el, pero el solo me gruño y quiso correr lastimándose mas, a lo cual no pude evitar tirar la compra y lo sostuve para que ya dejara de moverse y lastimara mas.

Suéltame – me grito y me jalo de mi oreja izquierda

Oye no hagas eso me duele – le dije intentando hacer que me dejara

Pero si tú eres un zorro, ustedes nos odian, déjame – me contesto

Bueno era verdad que entre nuestras especies había cierto rencor, peor ese no era el momento para recordar esa mas que el era un pequeñín…

Tranquilo no te are daño… – le dije, en eso me dejo de tirar de oreja y se calmo, aso que aproveche y lo libere de la trampa de la cual esta cautivo – si que es una herida profunda – le comente al revisar su pierna

Por que me ayudas – me pregunto

Ahh, pues no es obvio por que estabas en problemas – le respondí

El no me contesto nada, así que sin decirle algo lo cargue y tome la compra

Oye bájame a donde me llevas – me dijo mientras me pegaba

Tranquilo si, ya estamos cerca de mi casa y ahí te curare, y si quieres luego te podrás ir – le dije y seguí caminando sin importar que me estuviera tirando de mi pelo.

Después de unos minutos llegamos a mi casa, una cabaña humilde no tandecorada, pero si era un hogar acogedor donde habitar al llegar deje la compra en la mesa y tome el botiquín de primeros auxilios que se encontraba en una de las repisas de la cocina, sente al pequeño en un silla y le vende sus dos piernas, ya que igual tenia lastimada la otra, cuando termine de curarle me pare para guardar las cosas, el pequeño estuvo callado todo el tiempo y solo observaba a su alrededor.

Gracias – me dijo

Tranquilo no tienes que, lo importante es que te mejores – le conteste y me encamine a preparar mi cena

El se quedo mirando a su alrededor como si estuviera estudiando la casa, me llamo la atención verlo tan calladito así que me anime a buscar tema de conversación.

Y… como te llamas pequeño – le pregunte, pero no recibí respuesta – emm yo me llamo Sanji mucho gusto – le dije para ver si se animaba a platicar, pero no recibí respuesta así que me volteé y seguí limpiando las verduras…

Me llamo Roronoa Zoro – me contesto

Ohh te llamas Zoro, mucho gusto, y como es que chistes en esa trampa le pregunte ya que eso me tenia con lago de curiosidad

Pero otra vez no recibí respuesta así que deje a un lado ese tema…

Oye tienes hambre – le pregunte y al mirara a verlo lo encontré dormido sobre la mesa, suspire resigna, además es natural que este cansado después de todo lo que había pasado me imagine, así que lo abrace con mucho cuidado y lo lleve a que descansara en mi cama y mientras por mi parte regrese a la cocina.

Termine de cocinar para mi y le hice un poco a zoro por si despertaba, pero eso no paso siguió dormido, a si que me acomode y me dormí en el sofá de la sala.

Pero en la noche sentí que algo se posaba sobre mi, así que rápidamente abrí los ojos solo para toparme con una mirada entre temerosa e intrigante, al parecer zoro ya se había despertado y fue directamente junto a mi y supongo que para despertarme se puso encima mió.

Zoro te pasa algo – le pregunte, pero no me contesto nada, aunque su estomago pidió comida por lo cual zoro se sonrojo – ven te prepare algo para que comieras – le dije levantándome con mucho cuidado de no tirarlo y lo lleve a la cocina donde lo senté en la silla, saque de la nevera la comida que le deje a el y la empecé a calentar.

Zoro nada mas se me queda mirando…

Aquí tienes, anda come – le dije sirviéndole un plato de comida junto a el, pero no quiso comer solo se me quedo mirando- vamos no le puse veneno ves – le dije al mismo tiempo que tomaba un poco y me lo comía.

A si que zoro persiguió a comer todo lo que le serví en el plato, mientras lo observaba, ya que era un niño pequeño que despedía una inocencia peculiar que captaba mi atención. Cuando termino de comer, me miro a ver y en seguida bajaba la morada como si estuviera a penado.

Que pasa? – le pregunte

Es que no eres como pensé que serias – me comento

De que hablas - le pregunte ya mas intrigado por su comentario

Es que mi hermana mayor Nami me comento que los zorros y nosotros los tigres no somos de llevarnos bien – empezó a decir

Si lo se, ahí locos que empiezan a pelearse con los tigres, la verdad yo no entiendo por que hacen eso – le dije

Bueno estaba jugando en el bosque con unos amigos cuando unos zorros nos empezaron a perseguir y atacar, así que nos separamos y yo caí en esa trampa, mientras los demás me dejaban atrás – me dijo triste

Ya veo pequeño – le dije acariciándole su cabeza- tranquilo yo no te are daño si

Se ya me di cuenta – me dijo algo mas alegre

Bueno será mejor que descanses así te curaras mas rápido – le comente, mientras levantaba su plato y los deja en el lavabo – bueno a descansar te parece – le dije

El solo asintió y me siguió al cuarto, en donde lo volvi a tapar para que no pasara frio y cuando me hiba a salir de la habitación el me llamo

Espera… etto … - me emepezo a decir

Que pasa Zoro? – le pregunte y me acerque a el para ver si no le pasaba nada malo

Podría dormir contigo… es que me da miedo estar solito… - me dijo muy apenado y con la mirada agachada

Ahh … - me sonroje un poco ante su petición – claro – y me acomode en la cama junto a el - mejor

Pero no me contesto solo se sonrojo y se giro para que no nos viéramos, así que yo solo proseguí a dormirme.

Paso como 1 hora desde que me acosté a dormir cuando sentí que zoro se movió, pero yo no hice por moverme para ver que hacia. Zoro se giro y se pego a mí, se acomodo y se volvio a dormir.

- “ es solo un pequeño” – pensé y me volví a dormir


Continuara...

------------
Nota del aurtor: Espero su opinion .-. aunque yo lo senti muy meloso este primer capitulo, peor tranquilas are que zoro cresca XD recuerden los gatitos estiran aunque sea chicos O.O...