Hola a todos,

n.nU bueno la verdad, no se si van a cerrar este sitio que la neta seria una lastima, ¬¬ y que si ahy gente homofobica se tanto les molesta el yaoi para que entran a este lugar, DX masoquistas...


bueno la verdad en lo personal no habia entrado aqui por que con tantas cosas que ocurren en mi vida no habia tenido chance, y creo que todos estan asi.

si van a borrar este mensage no me importa xD pero aqui les dejo algo para que ya no se sienta tan olvidada este blog tan chido =D.


aqui les comparto una recopilacion humilde de imagenes yaoi de one piece, las cuales las encontre en internet, y como son imagenes que cualquiere puede tomar no creo que haya problemas con eso de los autores, U¬¬ se no las quieren ver en otros sitios para que las trepan a internet xD


bueno ya sin mas que comentar aqui se las dejo:
atte: mel_yug
English version:

good n.nU the truth, not is if you are going to close this site the net serious one hurts ¬¬ and that if ahy homofobica people are both the yaoi them bother to come to this place, DX masochists...


well the truth in the personal no habia entered here with so many things that happen in my life had had no chance, and I believe that all are as well.

If you are going to delete this message I don't mind xD but here leave them something so that no longer feel as forgotten this blog so chido = R


Here I share them humble images one piece, yaoi compilation which the found in Internet, and such as images that cualquiere can take I do not believe that there is problems with that of the authors, U¬¬ is not want them to see elsewhere to make climb them Internet xD


well as no more than comment on here leave them:

http://rapidshare.com/files/303890854/imagenes.zip.html

atte: mel_yug

Cierre

Aviso importante

Después de tanto tiempo, y muchos altibajos y ausencias, comunicamos que vamos a cerrar el blog de Ohara Yaoi Fansite.

Pusimos todo nuestro esfuerzo en este proyecto y nos enorgullecemos de él, pero hemos tenido varios problemas, entre ellos, muchísima gente que se apuntó al blog y desapareció sin postear; los insultos homófobos por ser un sitio de fácil acceso; el haber colgado masivamente doujinshis sin pedir permiso a los propietarios originales, que nos ha dado mala fama entre algunas personas...

Por eso hemos decidido que queremos hacer borrón y cuenta nueva. Vtophya, la jefa de Ohara, pondrá en marcha un foro, parecido al de Ai no Fansub, según me ha comentado, con una página principal donde colgar las novedades y un foro en el que será necesario registrarse para ver el contenido. También, si es posible, continuaremos siendo bilingües.

En cuanto esté listo tendréis una notificación aquí mismo, así que tened un poco más de paciencia y pronto reactivaremos Ohara.

Un saludo, Roronoa Yuria



Important Notification

After long time, and lots of absences and periods without posting, we comunicate that we'll close Ohara Yaoi Fansite's blog.

We put all our effort in this project and we are proud of it, but we have had various problems, among which, lots of people that join the blog and dissapeared without posting anything; homophobic insults because it has an easy access for everyone; the massive doujinshis uploaded without asking permission to the originals uploaders, and this give us very bad reputation...

So we decided to start again. Vtophya, Ohara's boss, will start a forum, with a main page where upload the last news and a forum where you will need to register to see the contents. Also, we will try to do it bilingual.

When this started, we'll put a notification here, so please, be patients because we'll reactivate Ohara soon.

Sorry if I made mistakes in this text. I hope it would be understanding.

Regards, Roronoa Yuria.

Otra vez

Olaaa a todos, otra vez xD

Bueno... cuelgo este fic porque veo que esto esta un poco desanimado...

He intentado hacerlo lo mejor posible ^-^ Ah si, y aquí salimos algunos d la tripu ok? ^w^

espero que os gusteee

-Pareja: Gelmy x Luffy
-Género: Humor
-Clasificación: G: Todos los públicos.
-Advertencias: salen personajes de ohara
-Tipo: One shot

Otra vez

Esa mañana brillaba el Sol y la suave brisa marina del puerto acariciaba nuestras caras.

Se oían las gaviotas, el murmullo del mar y los pescadores y piratas regateando a lo lejos.

-Buaaaah que bien se duerme...nada podría despertar este momento- Pensé con muchas ganas de dormir.

-¡Venga despertaos! ¡Ya es de día y una nueva isla nos espera! Vamos, Vamos- Gritó Mara justo cuando acabé de pensar eso.

- No Mara un poquito mas...Solo cinco...cinco horitas más...-Dije medio dormido.

Todos los que estaban despiertos se rieron de mi comentario, aunque yo no sabía porqué.

Subí a desayunar con solo los calzoncillos puestos, algunas me miraron, y a otras les daba igual. La comida de Rusy estaba riquísima.

Me duché, y me vestí con ropa ligera, hacía mucho calor; cogí mis armas de mano: la cadena, el boomerang y con mi nuevo cuchillo cestus, conseguido en la última isla que fuimos, cogí todo el dinero que tenía y finalmente salí del barco, con todas las armas en la banda y una alegría sorprendente.

Cuando estuvimos reunidos, decidimos dar una vuelta por la isla individualmente o en grupo y quedar en el barco a las 4 de la tarde.

________

Pasados unos 40 minutos vi una tienda de armas, me acerqué y eché un vistazo, había armas que no había visto nunca y al final me llevé un par de voladoras.

Anduve durante media hora más, muchas cosas más que compré. Entré en un bar para refrescarme, había 2 chicos que no paraban de gritar. ¡Eran Luffy y Usopp de los sombrero de paja!

¡Bum! ¡Pam! ¡Kar!

-Lo sentimos Nami no lo volveremos a hacer.-dijeron Usopp y Luffy llenos de chichones

-Que sea así.- dijo Nami enfadada.

Pedí un agua fresca y cuando Luffy salió del bar, mucho después de ellos, le acompañé.

Dimos una anduvimos un buen rato hasta que nos sentamos.

Habíamos hecho buenas migas. Hablamos de todas las hazañas que habíamos hecho.

Por un momento todo se paró, no podía dejar de mirarle, era una sensación que nunca antes la había sentido...¡Me había enamorado de Luffy el sombrero de paja!

Me llevó a su habitación del hotel, nos sentamos en la cama y nos quedamos mirando en silencio...podía haber estado toda la eternidad mirándole hasta que nos besamos. Tiramos las bolsas al suelo i nos retorcíamos entre los besos, la lujuria y el amor.

Al final nuestros cuerpos se unieron y continuamos hasta no poder más...

Casi me quedé dormido en su torso desnudo, hasta que miré el reloj... ¡ya eran las 3:30! ¡y estaba a la otra punta de la isla!

-Luffy, Luffy... esta dormido, será mejor que le escriba una nota...

__

-Ya está quedaremos mañana jeje.-

Justo cuando estaba a punto de lanzar mi boomerang por la ventana le vi desnudo en la cama... y sin resistirme le di un beso de despedida.

-Te quiero Luffy.-

Enseguida lancé my boomerang por la ventana, me subí en él y me propulsé con mis poderes hasta llegar al barco, donde me estaban esperando.

Eran las 4:15.

-Perdón...es que...tuve un descuido no volverá a pasar.

-Que sea así- Dijeron todos a la vez.

Esta tarde fuimos todo a un lugar específico, quedamos delante de la playa, con ese calor todos necesitaban refrescarse incluso yo...aunque me refresqué con agua dulce.

Al final de la playa me encontré a Luffy, quien también se quería bañar, pero lo dejó para otro momento. Fuimos detrás de unos matorrales del bosque y allí volvió a pasar la magia, en medio de la naturaleza, todo era mucho más excitante, con la intriga de saber si nos pillarían o no.

No pudimos parar hasta las 9 de la noche, así que le acompañé al hotel (tan oscuro seguro que se perdría) y yo fui a mi barco.

Me castigaron por llegar tarde y por desaparecer de esa forma.

Esa noche no dormí, pensando que, a lo mejor volvería a pasar, otra vez.

FIN


Espejismo. Capitulo IV

Autora: Amethyst
Parejas: ZoroxLuffy
Genero: Romántico, acción, tragedia
Clasificación: R: No apto para menores de 17 años
Advertencias: Lenguaje obsceno, tortura
Tipo: Multichapter
Status: Finalizado


***************


CAPITULO IV


**Ahora recordó aquella advertencia del hombre misterioso, "será mejor que protejas aquello que es importante para ti... antes de que sea demasiado tarde", se culpó por no haber estado cerca de él en cada momento pero ya no había solución, su corazón moría a cada segundo. Mil imágenes atormentaban su mente y ni siquiera sabía si Luffy seguía con vida. Sin poder evitarlo su alma caía en la oscuridad y era consumida por ella. El único problema es que ya era demasiado tarde.**


El fulgor de la luna iluminaba levemente el enorme navío, el cual ondeaba sobre aquellas tranquilas aguas. No supo en que momento recuperó la consciencia pero lo que sí sabía es que ahora permanecía maniatado con aquel único material que le debilitaba, el maldito kairouseki. Tal y como ocurrió aquella vez que le capturaron en Alabasta. Sentía ir sus fuerzas a cada paso que le obligaban a dar y en ese momento se percató de la sangrante herida que tenía en el brazo derecho. Intentó recordar todo lo ocurrido pero un fuerte dolor irrumpió en su cabeza. Le dirigían a trancas y barrancas por el tenue pasillo de lo que él suponía era un barco. Observó a sus captores y no le gustó lo que veía. Dos hombres corpulentos le tenían bien sujeto y no podría escapar ni aunque lo intentase, aunque esa mera idea era ya de por si un suicidio y decidió esperar a ver que hacían esos sujetos. Y por si eso fuera poco, su estomago comenzó a rugir pidiendo comida.


Un hombre esbelto caminaba delante de él a tan solo unos pasos. Tras unos pocos segundos reconoció a aquel hombre. Sintió una rabia inmensa en su cuerpo. ¡Ese joven era el culpable de todo! Se tensó visiblemente y enseguida supo que no fue buena idea pues sus captores se dieron cuenta que había vuelto en sí. No le quedó otra opción que seguir caminando donde quiera que le llevasen. Notó la mirada curiosa del hombre moreno, el cual paró en seco frente a una enorme puerta de madera adornada por varios relieves bastante ostentosos. Luffy suponía que ese era el camarote del capitán del barco. Calavera Negra dio un par de golpes y tras pasar unos minutos, lo que a Luffy le parecieron horas, la puerta se abrió dando lugar a un hombre que les dejó pasar sin mencionar palabra.


La tranquilidad de ese sujeto le desesperaba ¿Que demonios querían de él? Luffy se sintió observado por aquel hombre y esa sensación no le gustó absolutamente nada. Aquellos ojos parecían querer evaluarle y sin pensarlo agarró con su fuerte mano el mentón del pirata. El hombre no dejaba de sonreír en señal de triunfo y Luffy apretó los dientes de la rabia e impotencia que sentía.


— Bien hecho, Calavera Negra — mencionó el capitán Lein sin soltar el rostro de Luffy, con el rostro inmutable.


Luffy observó cuidadosamente a su nuevo enemigo. Sabía que era el capitán de esa chusma, su porte así lo indicaba, desde luego parecía alguien temible a simple vista. Su mirada era escalofriantemente sádica. Llevaba una melena castaña hasta los hombros y su cuerpo parecía fuerte y corpulento. Aunque sí le sorprendió la juventud del hombre, por su voz suponía que no debía tener más de treinta años. Tras un breve silencio una voz irrumpió el lugar.


— Ya tienes lo que querías — contestó Calavera Negra —. Cumple tu parte del trato, Lein — sus ojos irradiaban un brillo que Luffy nunca había visto en ellos. La furia parecía consumir a ese hombre. Esa mirada le hizo recordar a Zoro.


— Tienes razón, ya sabes que soy un hombre de palabra — soltó a Luffy e indicó con la cabeza que le siguieran.


El capitán Lein iba en cabeza, seguido por Calavera Negra y por último los hombres que seguían llevando a Luffy como si fuese un muñeco de trapo. Calavera Negra nunca había estado en aquella parte del navío, el pasillo era estrecho y maloliente. Una extraña inquietud se apoderó de él y no dejaba de observar con recelo al hombre que estaba delante suyo. Tras varios giros el capitán paró frente una puerta oxidada y oscura. Calavera Negra no pudo reprimir la extraña sensación que le embargaba. Miró apremiante al capitán Lein y éste no hizo más que mantener aquella estúpida sonrisa de superioridad. Luffy se mantenía en silencio observando aquella extraña escena. El capitán sacó de su ropaje una llave y abrió la puerta con tranquilidad.


Luffy no podía ver nada en el interior de aquella habitación pero el olor que ésta desprendía le echó para atrás en acto reflejo. Estaba completamente a oscuras. Lein dejó paso a Calavera Negra el cual no dudó un instante en entrar. Iluminó con su linterna el lugar mas lo que vio le dejó sin habla y completamente estático. Luffy observó como el joven comenzaba a temblar y la linterna calló a sus pies. Entonces pudo verlo. Un joven amarrado con cadenas a una mohosa silla. Pero ese no era el problema... su cuerpo estaba consumido y su rostro completamente descarnado. Había muerto de hambre y por deshidratación, de eso no había duda. Retiró rápidamente la vista de aquella grotesca escena. Su muerte había sido lenta y cruel. Sintió náuseas solo de pensarlo.


— Como prometí, no le toqué mientras trabajabas para mi y te dije que le soltaría una vez me entregases a Luffy — aquellas palabras cargadas de veneno hicieron despertar del trance donde se encontraba sumido Calavera Negra —. Pero nunca mencioné que tendría que cuidar de él, ¿verdad? Como ya te he dicho, soy un hombre de palabra.


— ¡¡¡¡MALDITO SEAS!!!! — como una exhalación se lanzó contra Lein, derrumbándolo con fuerza contra el suelo. Le agarró del cuello y propinó un fuerte puñetazo en aquel rostro que tanto odiaba —. ¡¡¡CABRÓN!!! ¡¡VOY A MATARTE!! — sin que él se diera cuenta las lágrimas salían desesperadas, como su temblorosa voz.


Pero en seguida Lein contraatacó empotrándolo contra la pared del oscuro pasillo. Luffy se sintió un lastre por no poder hacer algo, aquellos malditos amarres le tenían demasiado debilitado. Sus captores se dirigieron a Calavera Negra, pero él era mucho más ágil que aquellos dos mastodontes. Entonces sonó un disparo que dejó en silencio a todos los presentes. Luffy miraba anonadado de donde provenía el disparo. Calavera Negra solo atinó a tapar la herida de su estómago, la cual sangraba copiosamente, su vista comenzó a nublarse rápidamente y vio a ese maldito Lein reír como siempre hacía. Aquella sonrisa era lo que más odiaba en el mundo. No podía rendirse ahora, no podía morir hasta ver muerto a ese desgraciado. Consumió todas las fuerzas que le quedaban para salir de aquel maldito agujero, tan rápido como le permitieron sus piernas. Escuchó la voz de Lein ordenar a sus hombres que él debía morir. No le daría ese gusto. Pero sus fuerzas desaparecían con cada paso, con cada respiración, con cada latido de su débil corazón, hasta que su cuerpo no pudo soportarlo más y calló a las aguas del oscuro mar, siendo la Luna único testigo de su desgracia.


Luffy aún observaba con horror a aquel hombre, ya aborrecía esa maldita sonrisa de su rostro. Lein envainó el arma y cerró la puerta de la prisión como si nada hubiese ocurrido. Ya no pudo aguantarlo más y explotó en cólera.


— ¿¡Cómo has podido hacer algo como eso?! ¡¡HAS ASESINADO A ESE CHICO A SANGRE FRIA!! — su furia era visible, mantenía los ojos desorbitados por el odio —. Dejarle... dejarle morir lentamente de ese modo... eso es demasiado cruel ¡¡No tienes perdón!! ¡¡NO PUEDES TRATAR ASÍ A TUS COMPAÑEROS!!


— Para empezar, no son mis compañeros. Y esto a ti no te incumbe — clavó su mirada en la de Luffy, sus ojos eran fríos como el hielo - No deberías sentir lástima por ellos. Calavera Negra fue quien te secuestró, ¿o debo recordártelo?


— Eso no me importa — Luffy mantuvo fija la mirada en ese hombre, no se dejaría intimidar así por él —. Si eres incapaz de sentir nada ante esto es por que eres un monstruo. Además, yo nunca he sido rencoroso — apareció en su semblante una leve sonrisa ladeada, mostrando así confianza en sus palabras. Lein le miró con odio y soltó un golpe en el rostro del pirata.


— Llevadlo a mi camarote, tal vez tenga peor suerte que nuestro amigo Kian — esas palabras las dijo de un modo tan siniestro que a Luffy se le heló la sangre. Su mente empezaba a ordenarse tras su secuestro y como si de un mantra se tratase, comenzó a llamar mentalmente a Zoro una y otra vez, como si aquello le sacase de las tinieblas para estar cada vez más cerca de la libertad. Lo que deseaba en ese instante es que sus compañeros estuviesen a salvo. Aunque ahora lo más incierto era su propio destino. ¿Volvería a ver a su espadachín? Aquella duda lo estaba matando y se culpó por haber sido tan despistado. Por no tener claro sus propios sentimientos. Por dejar que las cosas terminasen así. Ahora se arrepentía de no haber confesado la verdad a Zoro.


**********


Sus pasos le llevaron hasta aquella desolada playa. Había recorrido todo el pueblo en busca de su capitán y no había encontrado nada, ni siquiera alguna pista del paradero de Luffy y aquello lo hundía por completo. Se regañó mentalmente por pensar que él había muerto, aquello no era una opción. Se negaba en rotundo a pensarlo. Él no podía estar muerto. Apenas podía pensar con claridad, sintió una frustración que no había sentido desde que murió Kuina. Si, era casi igual pero esta era una sensación mucho más fuerte y eso le ahogaba. No podía desmoronarse ahora. Debía permanecer sereno como siempre estaba cuando había algún problema. Claro que ahora la situación era diferente. Si algo le hubiese pasado a Luffy ¿que iba a ser de él?


Siguió caminando por la árida playa y vio una sombra en la orilla que le desconcertó, se dio cuenta enseguida de que no era una sombra, sino el cuerpo de un hombre. Comenzó a correr hasta llegar al cuerpo que permanecía mojado y empapado de sangre. Zoro dio la vuelta al hombre para comprobar que seguía con vida pero al hacerlo se quedó de aturdido. Era aquel hombre. ¡El desgraciado que engañó a Luffy! El rencor corría por sus venas pero aquella advertencia que anteriormente le hizo, cruzó su mente de nuevo "será mejor que protejas aquello que es importante para ti... antes de que sea demasiado tarde". ¿Por qué le previno sobre ello? Por inercia comprobó su pulso. Aun le latía el corazón, pero muy débilmente. Zoro odiaba a ese hombre, pero no podía dejarle morir por el simple echo de que era el único que podía saber que había pasado con su capitán. Luego, tomaría su venganza.


**********


El camarote del capitán Lein era bastante amplio y muy elegante. Los dos hombres fornidos le dejaron sentado sobre la cama y se marcharon, seguidos por su capitán. Luffy se preguntó que querrían esos tipos de él. ¿Sería algún tipo de venganza? Sin quererlo recordó lo ocurrido hacía unos instantes en la celda y sintió una mezcla de emociones difícil de asimilar. Dolor, lástima, impotencia... Pero sobre todo odio. Odio hacia aquel capitán hecho de piedra. ¿Qué habría pasado con Calavera Negra? Luffy quería convencerse de que logró huir, pero esa herida no tenía buena pinta. Esos pensamientos le recordaron su propia situación. Además también estaba herido en el brazo.


Como si hubiesen leído sus pensamientos un hombre anciano entró al camarote con varios ungüentos y trapos. Parecía un curandero. Se acercó a Luffy y comenzó a tratar su herida para que dejase de sangrar. Luffy se sorprendió bastante. ¿Le herían y ahora le curaban? No entendía nada.


— Así está mejor — afirmó el anciano. A Luffy le agradó la sonrisa del hombre, no parecía ser tan malo como el resto de los tripulantes.


— Jejejejeje. Gracias, anciano — ahora su herida estaba curada. Seguía doliéndole pero al menos no se desangraría —. ¿Pertenece a la tripulación?


— No me está permitido hablar con los prisioneros — notó que el anciano sentía cierta incomodidad por aquello —. Son órdenes del capitán.


— Emm — Luffy decidió arriesgar el todo por el todo —. Estas cadenas me hacen mucho daño. ¿No me las van a quitar?


— ...


— ¿Podrías quitármelas? Me debilitan demasiado y siento que me mareo — Luffy intentó darle un poco de dramatismo a la situación para dar pena al ancianito —. No creo que pueda soportar esto mucho más. Por favor.


— ¡Tengo que irme! — sin más el anciano se alejó de allí dejando solo y abandonado al joven pirata.


— ¡No! ¡Espera! — pero ya era demasiado tarde. De nuevo se encontró solo en aquella ostentosa habitación y suspiró resignado —. Que mala suerte tengo. ¿Le habré asustado?


**********


Zoro había permanecido en un incómodo silencio desde que dejó al debilitado joven en una de las habitaciones de la casa de Eelin. Chopper llevaba horas intentando estabilizar al malherido y el resto del grupo no había mencionado nada acerca de la desaparición de Luffy. Ya estaba harto de esperar sin hacer nada., subió las escaleras y abrió la puerta de la habitación sin ningún tacto. Chopper se sorprendió por la agresiva entrada del espadachín y casi consiguió caer del taburete donde se encontraba.


— Zo-Zoro!! No me des esos sustos!


— Necesito saber como se encuentra, ¿va a despertar? — desesperado se acercó al cuerpo que yacía inmóvil en la cama y lo meneó por los hombros —. ¡¡Despierta ya, maldito desgraciado!!


— ¡¡No hagas eso, Zoro!! Vas a empeorar las cosas ahora que había logrado estabilizarlo... — Chopper no sabía que hacer para alejar de allí al colérico espadachín.


— Déjale en paz, Zoro ¿no ves que vas a abrirle la herida de nuevo? — la que habló fue Nami, quien permanecía en el umbral de la puerta observando la escena —. Tarde o temprano despertará.


— Eso no lo sabes — su mirada echaba fuego.


— ¿Crees que eres el único que está preocupado por él? — Nami se acercó lentamente hasta Zoro —. Todos queremos que Luffy esté bien, ¡pero alterándote así no vas a hacerle ningún bien!


— Maldita sea — lanzó su puño contra la pared conteniendo la rabia e impotencia que sentía en ese momento —. Tiene que despertar.


— Lo hará — Nami posó su mano en el fuerte hombro del espadachín en señal de apoyo —. Creo que deberías descansar un poco hasta que eso ocurra.


— Me niego — contestó Zoro con decisión en sus palabras —. Debo estar presente para cuando él despierte. Haré la primera guardia.


— De eso ni hablar, no has dormido en toda la noche.


— ¡HE DICHO QUE ME QUEDARÉ AQUÍ!


— Zoro — la vocecita de Chopper irrumpió la discusión de los dos jóvenes —. Creo que es conveniente que yo haga la primera guardia, por si surgen complicaciones. Luego podemos turnarnos.


Zoro al verse derrotado por ambos, salió de allí bastante irritado. No quería pagarlo con sus amigos pero no pudo evitarlo. La vida de Luffy dependía de la vida de ese otro hombre. Se sintió culpable por demasiadas cosas. ¿Cómo pudo dejarle solo? Lo más triste es que había caído en la trampa de esos hombres. No debió haberle echo caso a su capitán, si hubiese permanecido a su lado contradiciendo sus órdenes nada de esto habría ocurrido. Pero él debía obedecerle ¿o no? De todas maneras, se sentía culpable por todo lo que estaba pasando.


**********


No le soltaron en ningún instante, permanecía con las manos atadas y Luffy empezaba a incomodarse (y a aburrirse) como nunca. Los dos fortachones le dejaron en el camarote del capitán Lein, el cual no volvió por ahí desde entonces y tampoco volvió a ver a aquel extraño anciano. A Luffy le había dado tiempo para pensar y recapacitar algunas cosas. Ahora no tenia nada mejor que hacer. Recordó lo que ocurrió la anterior noche y se sintió peor de lo ya se sentía, aquellas hirientes palabras dirigidas quizás a la única persona en el mundo en quien confiaba y por la que entregaría su vida sin contemplaciones: "No quiero que vuelvas a protegerme nunca más. Ahora vete...” “¿Cómo pude decirle eso? Pero si no lo hubiese hecho, tal vez él estaría ahora en peligro. Es mejor así". Sus pensamientos fueron interrumpidos al escuchar a alguien abrir la puerta con llave y vio, para su desgracia, que se trataba de aquel capitán engreído. Intentó mantener la compostura, pero era algo casi imposible pues odiaba a ese hombre con todas sus fuerzas.


— No me mires así, sombrero de paja — su sonrisa burlona nunca desaparecía de su rostro —. Pronto te cuidarán otras personas. Y no creo que sean tan amables como yo, créeme — se dirigió sigilosamente hasta el pequeño pirata, sin dejar de desafiarle con la mirada. Luffy se mantuvo quieto, sentado en aquella cama. Un montón de alarmas empezaron a sonar en su cabeza, debía tener cuidado con ese hombre. El único problema es que se encontraba demasiado debilitado por culpa de aquellas cadenas y eso sin mencionar que no había probado bocado desde el día anterior. Lein se acercó hasta la cama y de nuevo agarró el mentón del muchacho tal y como hizo unas horas antes —. Dime, sombrero de paja, si tan bueno eres ¿como has podido caer tan fácilmente?


Luffy contuvo su lengua, no iba a ser provocado por semejante jueguecito. Sabía que quería enfadarle, pero no lo conseguiría. Al no obtener respuesta Lein se impacientó, mas no dejó entreverlo a su prisionero. Se acercó aun más a aquel rostro cubierto con una cicatriz y continuó hablando, pero esta vez era más un sutil susurro.


— ¿Dónde has dejado tu sombrero? — nada, ninguna emoción aparecía en el semblante del muchacho. Lein decidió jugar aun más sucio —. Ya que parece que no quieres entablar una conversación conmigo, se me ocurren varias cosas que podemos hacer.


Sin darle tiempo a pensar, Lein besó con furia los labios de Luffy. Le recostó sobre la enorme cama, ansioso por despojarle las ropas al pequeño pirata y de paso también su orgullo. Luffy luchaba como podía por quitarse de encima semejante energúmeno, pero sus fuerzas flaqueaban a cada instante. Lein se alegró de verle luchar como una pequeña ratita, eso le animó a continuar con aquel juego enfermizo. Posó sus manos por el torso del joven, acariciándolo apasionadamente mientras besaba su cuello y su rostro. Hasta que decidió llegar más allá. Introdujo la mano entre los pantalones del pirata dispuesto a arrancarle más de un suspiro a esa boca insolente. Luffy casi dejó escapar un grito de la impresión, al notar esa enorme mano acariciándolo con fuerza. Sintió como todo le daba vueltas y quería morirse allí mismo antes de que algo así pasara. Sin poder evitarlo notó como sus ojos se llenaban de lágrimas pero por nada del mundo las dejaría caer, no le daría ese gusto a su enemigo.


Lein se percató del malestar del muchacho al instante. Le miró a los ojos fijamente sintiéndose el amo y señor del mundo y lo que vio en ellos le encantó, el miedo que sentía Luffy alimentaba su ego hasta el cielo. Aquello era más que suficiente, lentamente sacó la mano de aquel íntimo lugar para aprisionar el cuello del muchacho con ambas manos. Luffy apenas se movía, mantuvo la mirada perdida en algún lugar de esos fríos ojos. Lein acercó su rostro y le susurró tranquilamente en el oído.


— ¿Ves? No me costaría nada someterte — dejó escapar una risa algo maliciosa —. No puedo creer que seas tan fuerte como dicen. Y otra cosa, si vuelves a desobedecerme podría ocurrirte algo peor que esto, ha sido un aviso pero puedo llegar a ser muy duro y no me gustaría hacerte daño, sombrerito de paja — la ultima frase la dijo con burla y se alejó del inmóvil cuerpo del pirata. Abrió la puerta de la habitación y como tal vino, se fue.


Luffy no pudo sentirse más miserable. De nuevo el odio volvió a su cuerpo como si fuese lo único que sentía en esos momentos. Se juró en silencio que no volvería a bajar la guardia ante ese maldito hombre. Aunque no le quedasen fuerzas desafiaría aquella mirada de hielo y no volvería a caer en sus garras.


**********


Sintió como zarandeaban su brazo suavemente, abrió los ojos de golpe maldiciéndose por haberse quedado dormido. Fue Chopper quien le despertó, al parecer su turno de guardia ya había concluido. Sin decir palabra se levantó para dirigirse al cuarto del convaleciente. Se sentó frente a la austera cama, observando a aquel hombre. ¿Quién demonios era ese tipo? Parecía haber recuperado algo de color y no se veía tan malherido como esa misma mañana. Sin duda Chopper era un gran médico. Dejó escapar un largo suspiro, estaba agotado. Aun así algo no le cuadraba, ¿por qué le encontró medio muerto en la orilla del mar? ¿Quién le había disparado? Sus pensamientos fueron interrumpidos por una débil voz. Provenía de aquel hombre. Tan débil como un susurro pero aun así logró escuchar lo que dijo entre sueños. Zoro lo miró extrañado, ese nombre no significaba nada para él, " ¿Kian? ¿Quién demonios es Kian?". Se enderezó en su asiento, esperando impaciente a que ese joven despertara. Enseguida comenzó a dejarse vencer por el agotamiento y sus párpados se cerraron lentamente.


Su cuerpo pesaba demasiado como para moverlo, tampoco podía abrir los ojos ¿o no quería hacerlo? Solo podía sentir la desesperación y el dolor crecer en su interior, como si aquellos tiempos en los que su vida era un regalo de los dioses fuese una farsa. Como si todos aquellos años se marchitasen de golpe como una pobre flor. Sus recuerdos se mezclaban con el presente, todo su universo cayó al oscuro abismo de la muerte tras ver el triste final de Kian y con él su propio final.


***FLASHBACK***


Pudo notar como los rayos del sol calentaban su rostro, aquel verano estaba siendo muy caluroso, aunque eso no le importaba demasiado. Lo más importante era el echo de estar en ese puerto. El olor del mar inundaba aquel ajetreado lugar, miles de mercaderes vendían a voz en grito sus productos, marineros iban y venían de enormes navíos preparados para emprender otro de sus miles viajes y él permanecía a la espera de su próximo cliente. No podía quedarse mucho tiempo por allí, si le reconocían estaba perdido. Así es, tenía una orden de busca y captura. Era el famoso caza recompensas Calavera Negra. No simpatizaba demasiado con la marina y no podía permanecer demasiado tiempo en un mismo lugar.


Él ni siquiera imaginó que trabajaría para unos piratas pero la cosa era sencilla y rápida, por eso no quiso rechazar el trabajo. Tan solo debía secuestrar a un tipo llamado Lyon y entregárselo al capitán. Al parecer era un contrabandista que les engañó en uno de sus trueques y quería venganza por ello. Tampoco le importaba, no quería saber nada acerca de ellos. Haría el trabajo y se iría. El problema surgió cuando el capitán de los Esqueletos Rotos (si, ese era el nombre de la banda pirata) quiso supervisar SU trabajo. Él siempre actuaba solo, odiaba tener a alguien pendiente de él y de sus movimientos. Debía informarle de todo cuando ocurría y eso lo desquiciaba. Por desgracia el tal Lyon había ocultado muy bien sus huellas, sabía que iban por él. De repente un niño tiró de su gabardina y le hizo una señal para que escuchase.


— Un hombre me ha dicho que le espera en la posa de los Cuervos, señor.


Revolvió los suaves cabellos del chaval y se encaminó a dicha posada. Al llegar se dio cuenta de que aquel lugar permanecía cerrado al público, pero un par de fornidos hombres le dejaron pasar sin mencionar palabra. El lugar era bastante amplio y solo estaba iluminado por un par de candelabros. Aquello le daba un aire bastante tétrico al lugar. Observó a las personas que permanecían sentadas en una de las mesas. Reconoció enseguida al Capitán Lein, esta era la segunda vez que veía su rostro y debía admitir que nunca le agradó ese hombre. Poseía algo en su mirada que le perturbaba. El capitán hizo una señal para que se sentase frente a él y Calavera Negra obedeció sin más.


— Y bien, esta es la segunda vez que nos vemos — comenzó a decir el capitán —. Ya sabe de lo que trata el trabajo y las condiciones que conlleva, ¿va a aceptarlo? — Lein le miró inquisitivamente.


— Aun queda hablar de la recompensa que voy a obtener.


— No se preocupe por eso, se le recompensará, Calavera Negra.


— Acepto el trabajo. Mas le vale que la recompensa me satisfaga — mencionó cruzándose de brazos mientras acercaba su rostro al capitán Lein.


— Ja, ja, ja, ja.... — Calavera Negra se sorprendió por el repentino cambio de humor de ese sombrío hombre —. Eres listo, ¿quieres un adelanto?


Justo cuando iba a contestar (un rotundo SÍ) un muchacho apareció de la puerta que daba a las alcobas de la posada. No pudo despegar sus ojos de aquella mirada celeste tan triste, algo en su interior se removió como si de un remolino se tratase. Nunca había sentido algo así y se lo recriminó mentalmente. No podía perder la concentración en ese momento. Debía aparentar calmado. El joven miró a Lein y se acercó hasta quedar tras él, sin moverse. Calavera Negra aún no quitaba la vista del rubio muchacho y Lein se percató de ello.


— Kian, te dije que estaba ocupado — agarró el brazo del joven para acercarlo a su rostro y besarlo con fuerza. El joven le devolvió el beso, muy sumiso. Calavera Negra observaba la escena un poco perplejo pero intentó no inmutarse por ello —. Como le decía a Calavera Negra., habrá que darle un adelanto ¿verdad?


Kian seguía medio inclinado sobre Lein, pero esta vez alzó su mirada posándola en los ojos de Calavera Negra. Su semblante pareció cambiar, ahora no parecía tan triste. Tal vez lo había malinterpretado todo. Pero tenía un matiz extraño esa mirada. Algo parecido al rencor. Calavera Negra apartó la mirada, volviendo su vista al Capitán. Asintió con la cabeza y se levantó de la silla con una tranquilidad pasmosa. Sus andares de gato no pasaron desapercibidos para ninguno de los presentes y antes de que saliese por la puerta Lein le dio las instrucciones de su nuevo trabajo.


— Comenzarás mañana y no trabajarás solo — añadió para recordárselo —. Además, pasarás las noches en esta posada junto a nosotros hasta que el objetivo sea descubierto. Y tal vez esta noche tendrás el adelanto de tu recompensa — sin mencionar palabra, el joven moreno salió de la posada sin más.


**********


Aquel día había sido bastante sofocante y no precisamente por el calor que hacía en esa ciudad portuaria. Odiaba sentirse controlado por alguien y menos si ese alguien era un pirata engreído como Lein. Sin poder creerlo se encontró descansando en aquella posada llamada Los Cuervos, junto a todos esos piratas. Al fin en su habitación se deshizo de su larga gabardina negra, estaba bastante agotado. Lein le ordenó empezar mañana el trabajo pero él comenzó a buscar y recolectar información esa misma tarde, pero al no recibir ninguna pesquisa de dónde se encontraba ese tipo empezó a desanimarse. Se tumbó boca arriba sobre la amplia cama, iba a desabrocharse el pantalón cuando oyó unos leves golpecitos en la puerta.


Sin muchas ganas se levantó de su cómoda cama y abrió la puerta con cara de pocos amigos. ¿Que demonios querrían ahora esos piratas inútiles? Pero cual fue su sorpresa al ver al joven Kian frente a él, con una mirada muy seria. Aun así se sorprendió más al darse cuenta de que se había quedado embobado y con la boca abierta al verle allí. Rápidamente recuperó la compostura pero Kian hábilmente se coló dentro de la habitación cuando el moreno andaba despistado.


— ¿Se puede saber que haces aquí? — estaba tan confuso que le era imposible ocultarlo. Es cierto que tampoco le molestaba que el joven estuviese ahí, es más, tenía ganas de verlo pero sabía que eso era una locura. Entonces Lein vino a su mente y también la imagen de aquel beso. Ese mismo día descubrió que Kian era su “amante” —. ¿Sabe Lein que estás aquí?


— Claro que lo sabe — el joven se giró y miró con sus inexpresivos ojos a Calavera Negra —. Yo soy el anticipo de tu recompensa.


Intentó asimilar esas palabras. ¿Lein le mandaba a su amante como pre-pago? ¿Pero que clase de tipo era ese? Todos sus pensamientos fueron interrumpidos de golpe al sentir unos dulces y suaves labios sobre los suyos. Abrió los ojos de la impresión, él nunca había besado a un hombre y se le hacía demasiado raro. Intentó apartar delicadamente a Kian pero el rubio se amarró a él con fuerza y le tumbó sobre la cama. Kian se situó encima del moreno mientras se quitaba la camisa. Comenzó a frotar su cuerpo contra el caza recompensas y le agarró del cabello para profundizar el beso.


Al notar como una de las manos de Kian iba directa a su entrepierna, Calavera Negra apartó al muchacho por los hombros y le obligo a quitarse de encima, todo lo cuidadoso que podía ser en esa extraña situación. Kian le miró alzando una ceja, parecía confundido. El moreno dejó escapar un suspiro recogiendo la camisa de Kian. Le miró y se dio cuenta de la oportunidad que había perdido pero no iba a dar marcha atrás. Un hombre no es una moneda de cambio. Al menos no de "ese" modo.


— Kian, será mejor que te pongas esto cuanto antes — le dijo al muchacho que permanecía callado y bastante confundido —. Y sal de aquí.


— ¿No quieres follarme? — Calavera Negra se sonrojó hasta las cejas y desvió su mirada hacia la puerta.


— Por dios, eres un crío — volvió a dirigir la mirada a esos orbes azules —. No te aceptaré a ti como anticipo.


— ¿Por qué no? Soy muy bueno, o al menos eso es lo que me dice Lein — se levantó sensualmente de aquella cama y se acercó al moreno. Quedó frente a él mirándolo fijamente —. Yo si quiero follarte.


— ¿Cómo vas a querer hacer eso conmigo? No nos conocemos... — Casi no podía creer las insinuaciones del chico. Cuando lo vio por primera vez parecía un joven tímido y triste. Ahora era casi todo lo contrario. Su asombro era notoriamente visible y no pudo ocultar su rubor — No, no puedo tomar a otra persona como pago de algo. ¿Entiendes? No es por que seas tú.


— Entonces no eres ese tipo de persona — el joven parecía recapacitar algo que a Calavera Negra se le escapaba, aquello no tenía ningún sentido —. Mañana Lein tiene pensado salir a las ocho. Espero estés abajo a esa hora, por tu propio bien — por un momento el moreno vio algo en sus ojos que le sobrecogió. Juraría haber visto de nuevo aquella mirada triste, pero tan rápido como surgió, ésta desapareció dejando consigo solo un amargo sentimiento en su pecho —. Buenas noches, Calavera Negra.


— Khal.


— ¿Cómo?


— Mi nombre es Khal.


El muchacho dejó atisbar una leve sonrisa y se marchó sigilosamente dejando allí a un hombre completamente confuso, nervioso, indefenso a sus encantos y perdido en sus pensamientos.


Como Kian le advirtió, a la mañana siguiente Lein le esperaba abajo. Le entregó la custodia de tres de sus hombres para aquel trabajo. Calavera Negra no podía negarse, ese era el trato. Pero no mencionó nada a Lein de su "anticipo" en el pago por el trabajo que iba a realizar. Solo recordarlo hacía que se le subiesen los colores de golpe. Esa mañana no había visto a Kian y en cierto modo lo agradecía. Ese día fue bastante exhaustivo, pero con resultados. Obtuvieron importante información en el mercado negro, al parecer Lyon se había cambiado de nombre y había comenzado un nuevo negocio.


Esa noche buscó a Lein para informarle de las nuevas noticias respecto a la misión, pero no encontraba al hombre por ningún lado. Ya eran las diez de la noche y él ni Kian habían aparecido en la cena. Quería darle la información él mismo y negociar lo del dinero así que pensó subir a su habitación y si hacía falta le amenazaría con dejarlo. Según se acercaba a la habitación del capitán podía oír más claramente sonidos de una pelea. Aun sabiendo la imagen que encontraría al otro lado llamó a la puerta y se mantuvo frío e impasible como el caza recompensas que era.


La puerta se abrió y observó con desprecio aquella escena. Kian permanecía de rodillas en el suelo, intentando defenderse de su agresor. Su ropa estaba prácticamente echa jirones y sangraba por todos lados. Lein tenía en sus manos un enorme látigo y al parecer el muchacho le contraatacó, pues tenía un lado de su rostro hinchado y morado. Bien por Kian, pensó Khal. Cada vez odiaba más a aquel hombre de fría mirada. Sus ojos volvieron a recaer en Kian. Antes no se había fijado bien pero tenía el cuerpo lleno de cicatrices, parecía ser que esto no era algo novedoso en ellos. Lein le miró con desdén y ordenó que cerrase la puerta. Khal obedeció pero nunca imaginó que ese desgraciado volvería a lastimar a Kian, o al menos no en su presencia. Cada golpe que recibía el joven a él le dolía en el alma, pero Kian no mostraba ningún sentimiento en su rostro aparte de rencor. Aquella mirada de nuevo. Ningún sonido salió de su boca y al parecer eso era lo que más molestaba a Lein. Khal ya no pudo aguantarlo más e interceptó uno de los latigazos con su mano.


— ¿Y bien? — preguntó Lein con enojo por la intromisión.


— Vengo para informarle de la misión, tal como habías pedido en el trato, capitán — el "capitán" lo soltó con los dientes apretados y odio contenido. Khal no podía ignorar el echo que ese joven despertaba en él unos sentimientos que nunca pensó que sentiría. No podía dejarle sin más a merced de ese hombre. No le permitiría que le hiciese más daño. Pero ¿que pasaría cuando acabase la misión? Le contó con desgana los detalles del día, mientras observaba simuladamente si Kian se encontraba bien. Era un muchacho fuerte.


— Bien, ¿eso es todo? — Khal asintió con la cabeza —. Entonces puedes retirarte.


— Si, pero antes si me lo permites, me gustaría saber porqué lastimas así a tu amante — intentó mantener la mirada fría, desafiándole en silencio. Aunque la estridente risa de Lein le desconcertó un poco.


— ¿Mi amante, dices? — se sentó majestuoso en su sillón de piel —. Este pobre desgraciado no es mi amante. Si le quiero pegar, lo hago, si quiero tener sexo con él, lo violo. En otras palabras, es mío y puedo hacer con él lo que me plazca. Sus padres no pudieron pagarme la deuda que me debían y a cambio me dieron al chico. Creo que yo salí ganando con el trato, ¿verdad? — miró a Khal con superioridad —. Es mi juguete, debe aguantar todo pues soy su amo. Está conmigo desde que tenía once años y si se marcha, le espera la pena de muerte por traición.


— ... — Khal no mencionó palabra alguna, aquello le sentó como una jarra de agua fría. Sentía algo por el chico que no sabía bien que era, o más bien lo sabía pero no podía aceptarlo sin más. Se estaba metiendo en una guarida ardiendo y salir sin quemarse de allí iba a ser difícil. Dio media vuelta sin mirar una sola vez atrás.


Los siguientes días fueron bastante más monótonos, no encontraba nuevas pistas que seguir y eso le ponía de más mal humor del que ya tenía. Pocas veces más vio a Kian tras la noche en la que averiguó el pasado del pobre muchacho. En cierto modo se negaba a continuar con el trabajo pues entonces dejaría de verle y eso le atormentaba. Pero le dolía aun más verle con ese sádico de Lein. Se juró en ese mismo instante que le sacaría de allí. Cuando terminase la misión escaparía con él. Los dos juntos...


***FIN FLASHBACK***


— Los dos juntos... — murmuró medio consciente, le pesaban los párpados pero tenía que abrirlos. No se iba a rendir ahora —. Juntos.


Al oír ese suave murmullo Zoro levantó la mirada extrañado y observó como el joven que tenía delante abría lentamente los ojos. Hizo amago de levantarse pero no parecía encontrarse demasiado bien. Zoro se levantó de golpe para buscar a Chopper, pero algo le detuvo. Esas orbes casi sin vida le miraban perdido, pero Zoro le aferró de los hombros sin poder controlar sus propios nervios.


— ¿Que ha pasado con Luffy? ¡Estoy seguro que tú lo sabes! ¡DIMELO! ¿¡¡DONDE ESTÁ LUFFY!!? — al ver que el joven no contestaba su impaciencia crecía mas y mas.


De pronto la puerta se abrió de golpe, Robin había oído los gritos de Zoro y le separó del convaleciente. Al oír el alboroto, Chopper y Sanji también hicieron acto de presencia. Chopper se acercó al paciente y le hizo un exhaustivo chequeo. Robin sacó de allí al alterado espadachín, deseando que pronto averiguasen algo sobre su capitán. Sanji también bajó y se dirigió a la cocina. Prepararía algo para comer, aquel hombre se veía algo débil y necesitaría fuerzas para lo que se le venía encima, especialmente si ese algo era un espadachín muy cabreado.


Tras pasar una media hora, Chopper bajó para hablar con sus compañeros, los encontró a todos reunidos en el salón. También estaban Eelin y Yastar. No le gustaba lo que estaba pasando. Además lo que le dijo ese hombre le estaba mortificando, ¿por qué se lo contó a él? ¿sería verdad? Todos parecían esperar a que dijese algo, pero el reno únicamente se sentó en un enorme sillón, se le veía bastante agotado. Sanji apareció de la cocina con varios platos en las manos.


— Será mejor que comáis algo para reponer fuerzas, muchachos — indicó Sanji para animar un poco al grupo —. También he preparado algo para el paciente.


— Será mejor subirlo un poco más tarde — mencionó Chopper en un susurro, aquella imagen de ese hombre, desgarrado por el dolor, atormentaba su mente —. Ahora necesita descansar.


— Y un cuerno, necesitamos que nos cuente YA donde está Luffy. Y saber qué demonios ha pasado — dijo Zoro, tragando saliva ante la idea de que su capitán estuviese muerto.


— No va a ser necesario — empezó a decir el reno —. Me ha dicho que quiere hablar contigo, Zoro.


— ¿Qué? ¡Pues en ese caso voy ahora mismo!


— ¡¡NO!! — gritó Chopper con tristeza —. Ahora no, dale un poco de tiempo. ¿Vale? Antes tengo que deciros lo que me ha contado — Zoro volvió a sentarse, estaba desesperado —. Luffy ha sido capturado por la banda pirata de los Esqueletos Rotos, me ha dicho que aun estaba con vida la última vez que le vio. Y lo más seguro es que no le maten. No me ha dicho nada más referente a Luffy, de verdad.


— Oh, maldita sea... — Zoro ocultó el rostro entre sus manos. Luffy seguía con vida, eso era cuanto quería escuchar en ese instante pero entonces una sombra cruzó su semblante —. Esa banda pirata, ¿su capitán es un tal Lein? — un sudor frío recorrió su cuerpo al ver al renito asentir afirmativamente. Conocía a Lein. Al fin y al cabo era un caza recompensas antes de unirse a la banda de Luffy. Ese pirata era famoso por la crueldad con la que trataba al enemigo y a sus prisioneros. Además, había otro detalle que le heló la sangre. Sabía que ese degenerado tenía una lista incontable de amantes, tanto femeninos como masculinos. Su mirada se perdió en la lejanía de la sala, apretando los dientes con furia —. Si ese desgraciado osa tocarle un pelo le mataré.


Todos le observaron en silencio. El hombre que descansaba en aquella cama de arriba era la clave para ver de nuevo con vida al despreocupado capitán. Chopper no podía dejar de pensar en esas tristes palabras, aquel rostro angustiado y aquella mirada tan llena de dolor. Algo muy cruel le había pasado a ese chico, tenía un shock demasiado fuerte, repetía una y otra vez la misma frase: "Kian ha muerto... ha muerto... le mataré... mataré a ese hombre... lo juro... lo mataré por asesinar a mi única razón para vivir...". Por un momento supo que se refería a ese tal Lein y las palabras mencionadas por Zoro hacia unos instantes también le sobrecogieron. Miró a Zoro y pudo ver la similitud que había en ambos chicos. Pero él parecía no darse cuenta. Chopper suspiró. Tarde o temprano lo entendería todo.


Zoro apretó con fuerza el puño intentando controlar la rabia que sentía. Ahora más que nunca se recriminó por haber sido tan descuidado, si se hubiese quedado con Luffy nada habría pasado. Debió haberse confesado esa noche, ese era su momento y lo dejó escapar entre sus dedos. Si sus caminos volvían a unirse no volvería a dudar. Se lo juró a sí mismo en silencio. Alzó la mirada y vio el sombrero de paja sobre la estantería de la entrada. Se levantó y agarró el sombrero de Luffy entre sus manos. Odiaba tener que esperar. Odiaba no tener a Luffy a su lado. Odiaba al destino por destruir su felicidad. Odiaba sentirse tan vacío sin él... pues él, lo era todo.


**********


Continuará...

Gelmy "the killer"

Hola a todo el mundo ^^

Aquí estoy para informarles sobre mi cosplay para el salón del manga.
Como no tengo un dibujo hecho por nuestra capitana y soy nuevo aquí, pues cuelgo dos dibujos que hizo una amiga mía sobre este personaje.

Intentaré ir lo mejor posible para que me reconozcáis enseguida ok?

Aquí los dejo:


Tras la puerta Cap. 2 fanfic ZoxLu

Autor: ON
Pareja: ZoroxLuffy
Genero:Romantico
Clasificacion: R:No apto para menores de 17 años
Advertencias:Lemon (Situaciones sexuales explícitas)
Tipo:Multichapter (relato de más de dos capítulos)
Status: no finalizado
Nota: Hola, este es el segundo cap de este fic, espero les guste!!! este es mas grande que el anterior,pronto tendre la tercera parte que espero yo sea la final.

Tras la puerta Cap.2

Entro al cuarto del capitan, recordo que el cuadernito ese lo habia dejado en un cajon,y definitivamente ahi
estaba el cuadernito,tenia una pinta de un cuaderno que ya lleva tiempo siendo usado, comenzo a leerlo por
la primera pagina, la verdad no tenia nada interesante o mas bien nada de lo que esperaba Zoro, venian
pensamientos de Luffy desde un poco antes de queiniciara la tripulacion,sobre su enorme deseo de se un
pirata, al no encontrar lo que buscaba decidio adelantar unas cuantas paginas mas, justamente encontro una
parte que hablaba sobre el, pero todavia no era algo que lo sacara de su duda.

"Zoro es un magnifico nakama,siempre me ayuda cuando tengo problemas, como cuando me caigo al agua...siempre
quise un amigo asi!! Es una persona sorprendente, tan decidido como yo jajaja xD"
Sigio buscando y se encontro otro fragmento interesante...

"Algo que en verdad quiero es tener una pareja, ¡cuantas veces no he soñado con ello! donde esta esa persona
que me haga feliz,que me quiera tal como soy, ya quiero conocer a esa persona,en alguna ocasion Ace me dijo
que tener un amante es algo maravilloso...una persona con quien puedes hablar de todo, y aunque se este
callados comprenderse... espero encontrar esa persona tan especial,sueño con esa persona pero ¡¡todavia no
se como es!! ni tampoco donde este quizas en este gran viaje la encuentre"

Busco unas 40 paginas mas adelante, y algo le llamo la atencion esas hojas estaban un poco arrugadas,pero se
notaba que era de agua en pequeñas cantidades, pero no parecia lluvia, porque se centraba en cierto
punto,acaso eran..lagrimas??Tambien las letras estaban un poco manchadas pero aun asi se podia leer otro fragmento.

" Y aqui estas de nuevo...Zoro,apoyandome, no te puedo sacar de mi cabeza ni por un rato a veces ya no se si
estoy enloqueciendo o de verdad siento que me proteges tanto...y con tanto cariño,de verdad siento que te
encontre al amante aquien siempre soñe pero...una cosa es encontrar una mujer,pero enontrar todo lo que
quiero en ti mi nakamam porque tu?"

Esas ultimas letras se veian titubeantes,al parecer ya no acabo de escribir y no escribio en vario tiempo,
se notaba en las fechas,la siguiente vez que volvio a escribir fueron 2 semanas despues.
"Yo ya lo comprendi,ya no llorare mas, lo puedo decir ahora, estoy sumamente alegre porque estoy enamorado
de Zoro,de su forma de ser,de su cuerpo y sus cicatrices,absolutamente enamorado completamente de todo de el"

Esas palabras hicieron que el peliverde se ruborizara,sigio leyendo, estaba completamente inmerso en las
palabras de ese cuadernito, tanto que algo lo tomo por sorpresa, ya se estaba haciendo tarde y estaban a
poco tiempo de regresar, dejo todo en su lugar tal y como lo habia encontrado, salio del cuarto de Luffy y
se dirigia al suyo cuando algo lo tomo por sopresa.

-Saliendo del cuarto del capitan?-menciono Robin-Si,entre a dejarle unas cosas-le contesto
Robin lo miro fijamente, a ella no la engañaban y por supuesto sabia que ahi habia "algo" raro pero por su
manera de ser guardo silencio, solo se dedicaria a observar un poco...

Zoro se fue a su cuarto, tal vez un poco alterado, no penso que nadie, menos Robin estuviese ahi, si hubiera
sido Chopper se hubiera tragado su mentira pero Robin no , es astuta.

Ya en su cuarto se recosto sobre su cama,miro al techo y un ligero sueño llego de repente,soñando
ligeramete con los ojos abiertos y su inquietante mente lo traicionaba, el sabia perfectamente que Luffy era
su capitan, a pesar de ser mas joven y mucho mas inocente que el, tenia una fuerza y caracter sorprendente,
no dejaba que ni a sus nakamas ni a el les pusieran una mano encima,pero...jamas habia visto esa parte de
Luffy uno que anhelaba cariño,exhalaba un toque de ternura que contrastaba con su deseo por cosas fisicas.

-ZOROOOOO!!! - grito Luffy sacando a Zoro de su trance,ya hemos regresado todos vamos a cenar ya!! Zoro se levanto, ya en la cocina, tenia la curiosidad de como reaccionaba Luffy ante el.
Mientras todos (excepto Sanji, Robin y Nami) ponian la mesa, Zoro se propuso...poner un poco nervioso a
Luffy, "sin querer" rozaba suavemente sus manos,se acercaba un poco mas a su oido para decirle cosas normales, Luffy empezo a ponerse nervioso, un muy muy suave color fue a sus mejillas que Zoro noto,mucho mas cuando ya sentados a la mesa LUffy volteaba de reojo a verlo, en cierto momento cruzaron miradas y al igual que Luffy Zoro se sonrojo.

¿Pero que estaba haciendo,coqueteando con su capitan, su amigo y nakama? Ese pensamiento lo perturbo un poco... ya acabando de comer dio las gracias un poco cortante.

-Saldre un rato, llegare en la mañana-dijo con su firme voz
-Pero Zoro deberias de...-iba a decir Ussop pero ni pudo terminar de decirlo cuando ya se habia ido-Dejalo Ussop, si se moja sera problema suyo"-dijo Nami

Zoro salio hacia el pueblo,como se le ocurrio que podia haber algo entre ellos dos? -Kuina...-decia muy suevemente-recordando su pasado y su querida amiga y primer amor -No puedo hacerte esto,abandonar tu recuerdo- decia con voz baja mientras caminaba por el pueblo
Luffy se dio cuenta de aquella tormenta que venia, asi que no dudo ni un poco cuando salio de la cocina.-Le dire que viene una tormenta.. no tardo nada!!-grito Luffy-Llevate una sombrilla-dijo Sanji mientras le arrojaba una sombrilla grande.-Gracias Sanji!! grito Luffy a lo lejos

Zoro andaba confundido,pero de que forma sacarse todo ese asunto de la cabeza, de repente una mujer se le acerco, y le susurro al oido -hago lo que quieras por unos cuantos berries-dijo una chica maquillada y con poca ropa cubriendola a pesar del clima.

Muy a pesar de Zoro,el todavia era virgen siempre se habia centrado mas en su entrenamiento que en estar viendo a las chicas, sin mencionar que el siempre tenia en mente a Kuina.Pero todos los hombres mencionaban lo bueno que era estar con una mujer en la cama que las penas se te olvidan,y una extraña felicidad recorre tu cuerpo que ellas eran casi como el alcohol.
-Tengo 65 berries, para cuanto alcanza?-dijo Zoro-Puedes pagar una habitacion de una noche amor, en aquel hotel-
-Con eso basta...-dijo Zoro dirijiendose al hotel con aquella chica
Luffy quedo boquiabierto de esa escena,Zoro y una desconocida en un hotel.
-A..tlanta?-dijo mientras tenia una mano en su pecho como si el corazon se le fuese a escapar
Luffy se quedo sentado en una banca que dejaba ver la entrada a ese lugar...y las pequeñas gotas que empezaban a caer del cielo hacian que ese ligero llanto que tenia pasara desapercibido,mientras esperaba a que saliera el peliverde.
Luffy pensaba -estara mal...esperarlo?, esperare que me quiera??

Traición




Titulo:
Traición
Autora: Amethyst
Resumen: Paulie recorría uno de los edificios de Enies Lobby buscando la única razón por la que había ido hasta allí. Ahora su enfrentamiento era inevitable.
Parejas: LuccixPaulie
Genero: Acción, Angst
Clasificacion: R: No apto para menores de 17 años
Advertencias: Lemon, violencia, Spoilers Saga Water 7 y Enies Lobby.
Tipo: Oneshot
Status: Finalizado
Disclaimer: One piece no me pertenece
Notas de Autora: Tenia pensado hacer un fanfic de varios capítulos de esta pareja (la cual adoro), sobre como se conocieron etc... pero por ahora será solo un oneshot que tenia en mente desde hace meses xD (aunque la posibilidad de escribirla es alta jaja).

**********

Traición


Su mente seguía tan confusa como aquella noche en Water 7, cuando descubrió el amargo sentimiento de la traición. Se reprendió el seguir pensando en ello, pues ya nada tenía solución. ¿Cómo pudo ser tan necio de dejarse engañar así? Aunque ahora le doliese admitirlo, Paulie sabía el porqué. Sintió un dolor agudo en el pecho y decidió aminorar la marcha. Mientras recobraba algo de aliento la imagen de aquel hombre vino a su mente. Aquella mirada fría y sin sentimientos le dejó desarmado, completamente indefenso. Lo mas imperdonable fue que apenas pudo hacer algo para remediarlo y esa noche casi consiguieron asesinar a su jefe Iceburg. Sus sentimientos ahora no parecían darle tregua, desde que llegó a Enies Lobby tenía tantas cosas en su mente que parecía iba a explotar. Alzó el puño contra la pared y lo golpeó con fuerza. No volvería a dejarse llevar por sus sentimientos nunca mas. Ahora sabía lo que debía hacer.

Aún recordaba sus propias palabras, le dijo al sombrero de paja que se encargara de "él", mientras ellos abrían las puertas y les cubrían por todo Enies Lobby. Entonces, ¿por qué no estaba siguiendo el plan? "Por ese maldito sentimiento", escuchó con pesar su voz interior. De nuevo la rabia invadió su mente y comenzó a recorrer con mas energía aquellos solitarios pasillos. Ni siquiera sabía si lo encontraría allí, después de dejar a sus compañeros a salvo siguió a la tripulación de piratas sin que éstos se dieran cuenta. Únicamente había ido a Enies Lobby por una razón. Y esa única razón se encontraba en algún lugar de aquel edificio. Pudo sentirlo.

Lo cierto es que Paulie no tenía nada planeado, siempre fue alguien impulsivo sin pensar demasiado en las consecuencias de sus actos ¿cómo iba a enfrentarle? Pensándolo bien, ¿de qué servia planear nada? Luego las cosas nunca salían como él quería, eso mismo ocurrió en el pasado y también todo referente a ese hombre, por lo tanto ya no era algo importante. Unos leves sonidos pusieron todo su cuerpo en alerta, provenían del pasillo de su izquierda. Giró el rostro en aquella dirección y se detuvo en seco. Eran pasos, sonaban tranquilos y serenos. Era él, estaba seguro de ello. Sin saber por qué retrocedió dos pasos, ¿acaso tenía miedo? No, Paulie nunca se acobardaba de nada ni nadie (únicamente huía de la gente a la que debía dinero pero nunca sentía miedo), detuvo sus pasos y esperó a que llegase el momento que ansiaba tanto como lo temía. El sonido pausado de aquellos pasos no parecía tener fin, comparado con los latidos de su corazón, el cual parecía iba a desbordarse por lo agitado que estaba.

Dos pasos más y apareció ante él la majestuosa figura de Rob Lucci. Su rostro permanecía sereno, su mirada austera y firme, tenía ambas manos en los bolsillos y todo él reflejaba aquella seriedad y tranquilidad que tanto le caracterizaba. No se atrevió a mover un músculo tras asimilar que tenía al mismísimo miembro del CP9 frente a él, el mismo con el que estuvo trabajando tantos años atrás, engañado como un idiota. Su compañero en Galley-La. Mas recuerdos que ahora se tornaban agridulces aparecieron en su cabeza, ¿por qué las cosas cambiaban tanto de una noche a otra? ¿Cómo pudo ocurrir? No apartó la mirada de él, sus puños permanecieron cerrados con fuerza mientras un sin fin de sentimientos se arremolinaban en su interior. Rabia, frustración, ira... Decepción y por último, tristeza. Todo su ser profanaba un dolor que no había sentido nunca, uno diferente al daño físico. Lucci no mencionó una palabra, cosa que no le sorprendió. No era de esos tipos que solían hablar de cualquier cosa. Pero en esta ocasión su silencio le hirió más que nunca. Ninguna palabra para él, nada, solo esa maldita indiferencia.

Después de tanto esperar, de tantos tormentos y batallas, le tenía delante de él por primera vez desde aquella noche, desde que ese sentimiento se adueñó de su corazón. Recordarlo no hacía mas que aumentar su ira y fue como una torturar que le iba consumiendo por dentro. Ya no había marcha atrás, su decisión había sido tomada y vengaría por lo que hicieron a Iceburg y a Galley-La. Ese hombre ya no merecía estar en su corazón, los sentimientos que allí aguardaban ahora no eran mas que cenizas, recuerdos rotos de un pasado que en realidad no existió, pues todo fue una mentira. Un doloroso espejismo. El silencio fue roto por el inesperado ataque de Paulie, ágilmente se acercó al moreno sacando sus fuertes cuerdas y saltó sobre él pillándole desprevenido. Se acercó a su espalda y de una potente patada le empujó hacia la pared. Lucci no le vio venir y recibió el golpe pero rápidamente se acomodó, mirando fijamente al rubio que le había golpeado tan toscamente. Tras unos segundos de silencio se permitió mostrar una leve sonrisa y lamió sus labios con lentitud.

— Así que has venido a jugar, Paulie — mencionó Lucci aún con aquella sensual sonrisa en los labios. Su porte era imponente, alzó levemente la cabeza mirando a Paulie con superioridad —. Entonces, juguemos.

Sin tregua alguna, se abalanzó sobre el cuerpo del rubio, a una velocidad insuperable gracias al "soru". Agarró rápidamente uno de sus brazos, inmovilizándole y aprovechó para devolverle el golpe de antes con tanta fuerza que fue lanzado contra el otro extremo del pasillo. Paulie recibió el golpe asombrado por aquella habilidad, era demasiado rápido. Cuando quiso darse cuenta y defenderse ya había recibido el golpe contra la pared, dejándole adolorido por completo. Intentó levantarse a duras penas pero un intenso dolor en el brazo le detuvo. Levantó la mirada hacia su oponente, pero Lucci permanecía inmutable. ¿Por qué las cosas tenían que salir así? Ya no solo le dolía el cuerpo debido al golpe, había algo mas roto en su interior que nunca sanaría. Lentamente fue levantándose del suelo, no podía perder contra él. Pero, ¿a quien trataba de engañar? Lucci era el más poderoso de los CP9, ¿como podría vencerle? Tenía que pensar algo rápido o la lucha terminaría pronto. De nuevo observó como Lucci se acercaba poco a poco hasta él, ¿en que demonios estaría pensando Lucci? ¿Qué podría estar pasando por su cabeza en ese momento? Era todo un misterio. Nunca pudo saber que pasaba por aquella mente. Paulie siquiera sabía por qué pensaba en esas cosas, ahora ¿que importaba todo eso? La respuesta había sido anunciada desde aquella noche en casa de Iceburg. Nada importaba. De pronto Lucci se movió rápidamente de nuevo, a punto estuvo de agarrarle cuando Paulie le esquivó rodando hacia su derecha, jadeando por el dolor que había sufrido en su brazo dañado.

Lucci parecía satisfecho por la pelea, aun mostraba su sonrisa y comenzó a acercarse de nuevo a gran velocidad, esta vez Paulie no puedo evitarle y muy a su pesar sintió de nuevo en sus carnes el poderoso "shigan" del moreno, haciéndole caer exhausto al suelo. La sangre comenzó a caer sobre el suelo. Su cuerpo estaba demasiado dolorido, empapado de sudor, respiraba con dificultad después de ese golpe. Se alzó de nuevo para sorpresa de Lucci, el cual pensó que ya no podría levantarse después del último golpe. Paulie sacó fuerzas de flaqueza, no quería perder no podía permitírselo. No después de la humillación que sintió la noche en la que Lucci le traicionó. Iba a hacerle pagar todo lo que le hizo pasar, todo por lo que había sufrido. Intentó acallar su corazón al tenerle tan cerca y con una mano en puño se lanzó sobre Lucci, mas rápido que antes. Pero Lucci le esquivó sin dificultades y saltó hacia atrás con elegancia, Paulie se impulsó con la pared de su derecha y se lanzó de nuevo con las cuerdas en mano. Agarró con fuerza una de ellas y ésta se enredó sobre el brazo izquierdo de Lucci mientras se acercaba rápidamente hacia él, luego alzó el brazo hacia la garganta del moreno inmovilizándolo contra la pared. Su respiración estaba agitada y la sangre no dejaba de caer sobre su cuerpo, pero ya nada le importaba. Apretó mas el brazo sobre el delgado cuello y se acercó al rostro del moreno, mirándole con odio y algo más que Lucci no pudo distinguir.

Lucci permaneció tranquilo y ese detalle le hizo enfadar aún mas, haciendo más presión en su cuello. Lucci observó su amarre y alzó el brazo izquierdo que tenia atado con las cuerdas. Hizo girar a Paulie sobre su cuerpo utilizando su fuerza, empotrándolo con furia sobre el muro. Al cambiar de posición Paulie sintió un nudo en su garganta e intentó tirar de su cuerda para empujar al moreno hacia el suelo pero Lucci la utilizó para inmovilizarle. Antes siquiera de poder mencionar nada, sintió los cálidos labios del moreno sobre los suyos, dejándole perplejo por la inesperada acción del asesino. Notó como la lengua de Lucci acariciaba con sensualidad cada tramo de su boca y de nuevo la rabia comenzó a invadirle. Le golpeó con el hombro como mejor pudo apartándole de él y Lucci le dedicó una arrogante sonrisa.

— Veamos hasta cuando puedes aguantar.

Paulie se apartó rápidamente de Lucci, al ver como se acercaba de nuevo para ejecutar el "shigan" y dejó escapar un leve gemido de dolor al notar que se quedaba sin fuerzas debido a la pérdida de sangre. El segundo golpe no lo vio venir y le dio de lleno en la espalda, haciéndole caer de nuevo al suelo. Lucci se acercó con calma al cuerpo que permanecía tirado en el suelo y se arrodilló junto a él, tomando su cabello sin consideración levantando así su rostro.

— Como imaginaba, no eres rival para mi Paulie — dijo con arrogancia mientras observaba aquel rostro que desde hacía tantos años le era tan familiar —. Debiste quedarte en Water 7, tal vez de ese modo habrías sobrevivido — levantó un poco mas su semblante, observó como los ojos de Paulie se abrieron de golpe y pudo notar un sentimiento diferente en ellos. Sintió inquietud en su corazón por un leve segundo, pero no lo mostró. Iba a levantarle de ahí cuando sintió de nuevo como el rubio se alejaba con un torpe movimiento.

— Nunca reconoceré esa derrota, Lucci. Pienso vengarme aunque mi vida acabe en este mismo día — su voz sonó decidida aunque sus fuerzas le fallaron levemente. Se levantó de nuevo con mucha dificultad pero sus ojos mostraban una fuerza inquebrantable —. Pagarás por tu traición, no voy a perdonarte nunca aunque muera por ello.

— Estúpido — las palabras mencionadas le habían molestado más de lo que quiso admitir. Algo no andaba bien en él y se reprochó pensar en algo así en ese momento.

Lucci se abalanzó de nuevo contra él con fuerza, pero Paulie pareció sacar fuerzas de la nada y pudo esquivar todos los golpes. De nuevo una de las cuerdas intentó amarrarle pero Lucci la esquivó y utilizó el "shigan" de nuevo sobre el pecho del rubio. Paulie salió despedido hacia delante atravesando una de las puertas de aquel pasillo y tras un enorme estrépito calló al suelo de la habitación contigua que permanecía a oscuras. Lucci se acercó y le apuñalo con varios "shigan" sobre su cuerpo mal herido, sin piedad alguna. Su rostro no reflejaba nada mas que indiferencia y la sangre comenzó a caer por el cuerpo de Paulie, tiñendo su ropa de rojo carmesí. Sin saber por qué Lucci tomó el cuerpo del rubio y lo aventó sobre la cama de aquella habitación, se dio cuenta que no era la suya pero no le importó. Cualquier lugar era bueno para matar a alguien. Le agarró del cabello con fuerza y le giró boca abajo, comenzó a golpearle en la espalda con sus puños utilizando casi toda su fuerza. Ni siquiera merecía usar la neko neko no mi, únicamente con esos golpes ya estaba prácticamente derrotado. Siguió golpeándole y con cada "shigan" algo en su interior parecía liberarse. La sangre se mezcló entre las sabanas y su propia ropa se vio invadida por ella. De nuevo sintió algo extraño en su interior, mientras golpeaba aquel lastimado cuerpo bajo él. Le tenía realmente sometido a su propia furia. Una furia que nunca dejó mostrar hasta ahora, estaba perdiendo su propio control.

Al terminar sintió la leve respiración del carpintero mientras tosía dejando salir de sus labios una hilera de sangre. Se quedó con el puño en el aire y giró el rostro de Paulie para verle mejor en aquel estado deplorable. El rubio había venido para matarle, o al menos eso intentó. Algo se removió en su interior y sintió ganas de golpearle de nuevo pero la trabajosa respiración de Paulie le contuvo. ¿Iba a matarle? Lucci pensó solo un instante, ese era su trabajo. Solo quería matar, necesitaba hacerlo. Desde que era pequeño había amado el asesinato. En ese momento sentía la imperiosa necesidad de destrozar ese cuerpo, de someterlo a su voluntad y su fuerza, aquel que tantas otras veces había tenido en su lecho.

Pero, ahora que tenia indefenso a aquel hombre algo le detenía. ¿Era posible que tras tantos años junto a él sintiera pena? No, no sintió pena de eso estaba seguro. ¿Pero qué era? Solo tenía que seguir golpeándole y le mataría, pero no podía hacerlo aunque lo deseaba con todas sus fuerzas. Alzó de nuevo el puño en el mismo instante en que Paulie abrió nuevamente los ojos, milagrosamente aún seguía consciente. Aquella profunda mirada azul le observó con tanta ira acumulada que le odió mas que nunca en ese momento por mirarle así. Deseó descargar toda la ira que tenía dentro sobre ese cuerpo magullado, hacerle sentir el verdadero dolor, hacerle sangrar hasta que sus fuerzas se vieran mermadas y dejase escapar su último aliento. Quiso sentir su cuerpo caliente por los golpes y hacerle gritar de dolor por todo lo que pudiera provocarle. Hacerle gemir, llorar y rogar. Deseó en ese momento escuchar su nombre de esos labios, de aquella voz suplicando un perdón. ¿O tal vez algo más? Su respiración comenzó a agitarse casi sin darse cuenta y cuando sintió que su cabeza iba a explotar por todos aquellos recuerdos que aun luchaban por permanecer grabados a fuego en su mente, descargó con furia el puño hacia el rostro de Paulie para acallar todas sus voces interiores.

Al ver venir el puño de Lucci hacia él, el rubio cerró los ojos con fuerza pero el golpe nunca llegó. Abrió lentamente ambos ojos y observó el oscuro semblante de Lucci cerca de él. El puño del moreno estaba descansando cerca de su cabeza, toda la furia fue descargada en aquel colchón y no se atrevió a mover ni un músculo de su cuerpo. Paulie permaneció en un mutismo impropio de él, dejando escapar únicamente leves jadeos debido al dolor de sus heridas. La pérdida de sangre le estaba debilitando poco a poco y sintió un ligero mareo. Tal vez la muerte estaba mas cerca de lo que pensó. Lucci alzó sutilmente el rostro fijando ahora su mirada en los ojos del rubio. Su semblante continuó estoico, imperturbable. Paulie tragó saliva y enfrentó aquella profunda mirada que tanto le perturbaba. De pronto sintió las fuertes manos de Lucci sobre sus brazos, demasiado tarde se percató de sus intenciones. Con sus propias cuerdas ató ambas manos dejándole inmovilizado en la cama y una desagradable angustia hizo presa de su cuerpo.

— ¡No! ¡Lucci! ¿Qué pretendes hacer? — no pudo permanecer en silencio por mas tiempo, al sentir como Lucci comenzó a quitarle la camisa con una seriedad pasmosa. Su corazón se aceleró en un instante y sintió como su alma se desmoronaba con cada roce de aquel hombre —. ¡No puedes hacerme esto, Lucci!

— Cállate — sentenció el miembro del CP9 —. Nunca has tenido problema alguno en hacerlo. Y nunca he recibido una queja tuya por ello.

— ¡Ahora es diferente, maldito bastardo! — intentó luchar por quitárselo de encima, pero su cuerpo no le respondió como quería. Demasiado débil y demasiado cansado para enfrentarle únicamente pudo darle guerra antes de quedar completamente desnudo bajo aquel cuerpo perfecto. Sintió la lengua caliente de Lucci recorrer su cuello con fuerza, notar la respiración del moreno así de agitada se le hizo extraño. Aquello no podía estar pasando, no después de todo cuanto había ocurrido entre ambos —. Maldito, no lo hagas. Es el único recuerdo agradable que me queda de ti.

Lucci se detuvo por unos segundos asimilando aquellas palabras, pero reanudó enseguida su trabajo mientras Paulie forcejeaba por salir de sus garras sin mucho éxito. Pudo notar el cuerpo caliente de Paulie, como tantas veces había sentido en Water 7, mientras conseguía quitarse la chaqueta y la camisa. Observó en silencio el cuerpo que tenía bajo él, lo conocía a la perfección. Sus heridas estaban abiertas en el pecho y la sangre continuaba cayendo levemente. Acercó su rostro y lamió una de sus heridas, saboreando el extraño sabor de la sangre. Aquello solo consiguió excitarle aun más. Percibió un leve gemido de Paulie al rozar con su lengua la reciente herida y alzó su mirada hacia el rubio para ver sus reacciones. Su rostro mostraba rabia, no cabía duda. Pero también vergüenza, le estaba humillando de nuevo y eso le hacía sentirse superior y extrañamente entusiasmado. Siempre fue alguien cruel con él, eso lo reconoció, y mas de una vez el rubio tuvo que rogarle que parase, mientras él disfrutaba de cada una de las noches compartidas. Recordar ese tiempo en el pasado le hizo sentir estúpido, la rabia que sentía era debida a él mismo y solo había una forma de descargarla. Él no podía permitirse sentir nostalgia, pena o culpabilidad. Acercó el brazo hacia el rostro de Paulie y acarició con sus dedos la melena rubia mientras seguía lamiendo sus heridas. Paulie sintió un leve escozor en ellas pero no lo manifestó, intentó resistirse una vez mas al cálido cuerpo de Lucci. No podía caer de nuevo en sus garras, no después de su traición, aunque su corazón le pidiese a gritos lo contrario.

Lucci reaccionó a tiempo tras el intento fallido de fuga de Paulie, le inmovilizó boca abajo sentándose sobre él, con ambas piernas a cada lado. acercó sus labios a la nuca del carpintero y dejó escapar un leve gemido. El vello de Paulie se erizó y eso le llenó de satisfacción. Luego lo besó con fuerza, mientras tiraba de sus cabellos dorados, oliendo su aroma profundamente. No reconocería que anheló con ansia aquel olor, ese sabor tan especial que solo Paulie tenía. Aquellos gemidos que le hacían excitarle hasta perder la razón. Paulie respiraba con dificultad, al principio Lucci pensó que era debido a sus heridas pero al dirigir su mano al miembro del rubio se percató que era por algo diferente. Una sonrisa apareció en su semblante, aún tenia cierto poder sobre él.

Paulie se maldijo en silencio por su debilidad, pero sus sentimientos ahora estaban enfrentados de tal manera que no podía ni pensar con claridad. Notó la experta mano de Lucci acariciar su miembro. No lo hacía suavemente, nunca fue alguien delicado en la cama. Era apremiante, necesitado. Ardiente. Sus caricias le quemaban en lo mas profundo de su alma. Comenzó a sentir como la excitación se extendía por todo su miembro, notando un ligero calor por todo su cuerpo. la mano de Lucci poseía una increíble experiencia, le masturbaba con ímpetu abarcando todo su miembro. Sus caricias se volvían aun mas apremiantes, posesivas y rápidas. Sin poder evitarlo Paulie comenzó a mover ligeramente sus caderas al ritmo de aquella estimulante masturbación. Aquellos dedos expertos le envolvieron haciéndole gemir de placer, su cuerpo sufrió un ligero espasmo sintiendo una corriente por todo su cuerpo. Arqueó la espalda y dejó escapar un gemido mientras eyaculaba entre los dedos de Lucci.

El cuerpo de Paulie continuó agitado bajo él. Notó la trabajosa respiración del rubio y se excitó al oírle. Sin darle tiempo a reponerse, acercó sus labios a los hombros y comenzó a morderlos sin contemplaciones. Paulie dejó escapar un ligero gemido, siempre le habían gustado esas cosas al moreno y sabía que era difícil decirle que no. Pero ahora ellos ya no estaban juntos. ¿Juntos? Ahora que lo pensaba, ellos nunca habían estado "juntos". ¿Que fueron ellos? ¿Amantes? ¿Amigos con derecho a roce? ¿Compañeros para tener sexo? No lo tenía nada claro, lo único que realmente sabía era que Lucci le había mentido y después de ofrecerle su confianza, le había traicionado dejándole en la mas absoluta soledad y tristeza. Luego el odio y la rabia suplantó ambos sentimientos. De nuevo sus sentidos se pusieron alerta y se giró como pudo para encarar la mirada de Lucci.

— No debí entregarte mi corazón — comenzó a decirle con voz ronca —. No te ha costado nada destrozarlo.

— No debiste entregármelo — sus palabras hicieron eco en el corazón de Paulie hundiéndole mas en su miseria —. Yo no te obligué a hacerlo, Paulie — Tras un leve silencio, el rubio susurró en voz baja.

— Definitivamente, está claro que no te importa nada más que tú mismo.

— Pero tú aún eres mío.

De nuevo aquella extraña sensación se apoderó de Lucci, una rabia inusual le estaba atormentando. ¿Por qué Paulie se empeñaba en hablar? Estaba mucho mejor en silencio, ambos podían disfrutar del silencio y de sus cuerpos. Descargó toda su frustración en el torso del rubio, lanzó varios mordiscos al cuello, dejándole pequeñas marcas mientras arañaba las heridas del pecho y todos sus dedos se impregnaron de aquella exquisita sangre. Recordó entonces el rostro de Paulie en la mansión de Iceburg. La decepción y la impotencia fueron protagonistas aquella noche. Pero a él, no le afectó lo mas mínimo. Eso continuó repitiéndose en su mente. ¿Por qué sentía ahora tanta rabia acumulada? ¿Por qué sintió odio cuando Paulie le dijo que vengaría todo cuanto ocurrió? Apretó con mas fuerza aún una de sus heridas y el rubio no pudo ahogar un leve grito de dolor. Lucci no lo soportó más, no quiso seguir pensando, solo deseaba ultrajar ese cuerpo, hacerlo suyo como tantas veces atrás, excitarse hasta el punto en que no tuviera que pensar en nada. Sin contemplaciones agarró el cabello de Paulie con fuerza y lo besó con urgencia. Paulie sintió que sus fuerzas desaparecían con cada roce, con cada invasión de aquel hombre. No pudo mas que dejarse dominar por la fuerza incontrolable que era Lucci.

El moreno conquistó sin contemplaciones aquella boca que le pertenecía desde siempre, no le dejó ni un segundo dominar parte de la situación. El era quien mandaba. Su cuerpo le pedía a gritos más, no le bastaba con eso, necesitaba entrar en ese cuerpo con premura. Miró a Paulie a los ojos y observó como el rubio apenas podía quejarse del dolor que sentía. Sus labios dejaban escapar algo de aire y sin esperar una palabra suya alzó levemente las piernas del rubio sobre sus caderas para embestirle de un golpe y adentrarse en aquel cuerpo que tanto llegó a desear y que nunca reconocería necesitar. Dejó escapar un grabe y seco gemido al entrar en el cuerpo de Paulie, era absolutamente exquisito, había empezado a necesitar a ese hombre hasta tal punto que su cuerpo le buscaba cada día. Su miembro se ajustaba a la perfección a ese lugar, sintió unas oleadas de placer extremo en su interior y agarró con mas fuerza el cabello del rubio. Todas esas sensaciones las saboreó con una calma infinita.

Paulie sintió la intrusión en su cuerpo como algo lacerante y doloroso. Su cuerpo estaba destrozado. Le costaba respirar, apenas consiguió recuperar algo de aliento cuando sintió como el cuerpo de Lucci comenzaba a moverse dentro de él, embistiéndole con fuerza y una pasión que Lucci casi nunca mostraba. Nunca nada terminaba como él deseaba, este encuentro había desatado una extraña fuerza en Lucci y nunca imaginó que algo así podría suceder de nuevo. No después de aquella traición que le estaba consumiendo. Y ahora, Lucci sentía la necesidad de poseerle cuando él no sentía mas que desesperanza. Se dejó invadir por ese hombre que tanto amaba y odiaba, extraños sentimientos pugnaban en su interior. Deseaba hacerlo pero al mismo tiempo, lo odiaba y le repugnaba estar con él. ¿Por que tenía que amarle tanto? Sólo él se dejó involucrar por los sentimientos en aquella extraña relación, recordó las palabras de Lucci tras la primera noche que tuvieron sexo "No te enamores de mi, Paulie..." y ahora todo tenía sentido. Pero, ¿Cómo no enamorarse? Para él, Lucci era todo cuanto necesitaba y poco a poco se enamoró de él, apenas sin darse cuenta. Aunque, para su desgracia, ese sentimiento no era compartido. Pero ahora, le odió por lo que estaba haciendo, le estaba traicionando a él y todos sus recuerdos juntos. Sintió el miembro de Lucci penetrar con mas fuerza en su interior y ya no pudo evitar dejar escapar leves jadeos de placer, era demasiado bueno y realmente añoraba ese calor que solo Lucci podía ofrecerle.

Oír aquellos jadeos le llenó de un goce completamente inusual, sintió la necesidad de penetrarle aún mas fuerte y no dejó de embestirle mientras acariciaba los cabellos dorados. Observó el rostro lleno de placer que tenia bajo él y no dejó de mirarle a los ojos. Le quería ver gimiendo, aún no pudo escuchar su nombre de esos labios y estaba deseando oírlo. Pero lo conseguiría, siempre lo hacía. Iba a conseguir que Paulie sintiera el orgasmo mas excitante de su vida y le vería correrse mientras gritaba su nombre. Dirigió una de sus manos hacia el miembro erecto del rubio y comenzó a acariciarlo de nuevo, sintiéndolo ardiente y palpitante entre sus dedos. Profundizó aun más su penetración consiguiendo escuchar unos gemidos más fuertes por parte de Paulie. Esto le estaba llenando de un placer extrañamente enfermizo y su propio miembro comenzó palpitar de la excitación que sentía. Comenzó a penetrarle mas rápido, golpeando con fuerza en las nalgas del rubio.

Paulie ya no podía sentir mas que un inmenso placer en todo su cuerpo, su miembro estaba en su limite y cuando sintió un espasmo de Lucci en su interior pensó que ya iba a venirse, pero solo fue un preámbulo para llegar a un punto dentro de su cuerpo que le hizo estremecer, gimiendo con más fuerza. Lucci había conseguido estimular su próstata y sintió desfallecer con cada embestida. Deseó quitarse las cuerdas de sus manos y como si Lucci le hubiera leído la mente, las desató con algo de dificultad debido al cercano orgasmo. Paulie pasó ambos brazos tras la espalda del moreno y movió sus caderas al mismo ritmo que la poderosa penetración de Lucci. Cuando sintió que ya no podía sacar mas fuerzas de su cuerpo, sintió un par de embestidas que le hicieron llegar a su límite y sin poder evitarlo gritó el nombre de su amante, varias veces le nombró mientras su cuerpo se preparaba para llegar al orgasmo mas placentero que había sentido nunca. Su cuerpo se arqueó con fuerza y sintió como su miembro eyaculó con fuerza, haciéndole sentir satisfecho y sin fuerzas mientras un agradable calor recorría su cuerpo.

Lucci sintió un inmenso placer al oír aquella voz gritando su nombre con desesperación, le embistió con mas rapidez y consiguió llegar al orgasmo que había intentado alargar para sentir mas tiempo el cuerpo ardiente del rubio bajo él. Se corrió en su interior, cayendo exhausto sobre Paulie, estremecido aún por el reciente orgasmo. Su cuerpo tembló ligeramente y Paulie lo percibió pero no mencionó palabra. El silencio se hizo dueño y señor de aquella habitación en penumbras. Ambos cuerpos seguían inmóviles sobre la cama, uno junto al otro. Ambos tan cerca y, al mismo tiempo, una gran abismo los separaba. Paulie no se atrevió a mover el cuerpo y esperó quieto. Demasiado silencio y calma le angustiaba por dentro, pues eso le hacía recordar todo y ahora se sentía como un muñeco usado al placer de su amo. ¿Donde había ido a caer su orgullo? Pero, por mucho odio que sintiese hacia ese hombre, le amaba. Le amaba tanto que lo odiaba. Ahora las cosas nunca volverían a ser como antes, habían llegado a un punto de no retorno en el que las cosas tal vez no tendrían solución. Su cuerpo se estremeció visiblemente debido a la angustia que estaba sintiendo en ese momento.

Lucci notó como el cuerpo bajo él se estremeció ligeramente. Su mente tampoco estaba libre de difusos pensamientos y ahora era un verdadero caos, tanto como lo estaba Enies Lobby. No podía permitirse sentir algo, y demasiadas emociones estaban intentando salir al descubierto pero no las dejó escapar. Se levantó con tranquilidad y no volvió la vista hacia el magullado cuerpo que descansaba aún en el lecho. Se vistió con calma y se arregló lo mejor que pudo dadas las circunstancias. Paulie añoró el cuerpo calido de Lucci sobre el suyo, tras varios segundos de silencio cerró los ojos temiendo que al abrirlos Lucci desapareciera de su lado para siempre. Aunque sabía bien que esa era la mayor posibilidad en esos momentos. Demasiados sentimientos enfrentados le estaban atormentando por dentro y tragó con dificultad intentando poner su mente en blanco. Entonces sintió como la calida mano de Lucci acarició su cabello tiernamente. Por un instante deseó que ese momento nunca terminase, lo amaba mas que a su vida. Solo deseaba escuchar dos palabras salir de esos labios, dos palabras que nunca antes había escuchado de él.

— Será mejor que salgas de aquí ahora — la fría voz de Lucci destrozó por completo sus ilusiones, se reprendió mentalmente ser tan idiota, ¿por qué Lucci iba a amarle? Estaba claro que no sentía nada, únicamente le utilizó para satisfacerse, nada mas. Todas sus emociones cayeron en un abismo tan profundo como la noche. Su amor era un imposible —. Ya nada puede garantizar tu seguridad.

— Que importa eso ahora — susurró con un desprecio que le estaba consumiendo —. Ya es como si estuviera muerto...

Antes de poder decir nada más, Lucci agarró con fuerza sus cabellos dorados y le atrajo hasta su boca, posando sus labios con una desesperación impropia en él. Saboreó hasta el ultimo tramo de su cavidad, sintiendo la humedad de su lengua y marcándole como suyo. Después de aquel posesivo beso, únicamente le susurró al oído un conciso "Lárgate" y se marchó de la habitación dejándole solo con su dolor. Paulie no supo que hacer, su cuerpo estaba demasiado lastimado pero no podía quedarse allí y arriesgarse a encontrar mas miembros del CP9. Se vistió como pudo aun sintiendo el lacerante dolor en su interior y en sus heridas. Las imágenes de todo cuanto había acontecido le estaban ahogando en una profunda desesperación. Sus fuerzas ahora estaban cada vez más agotadas, sus pasos eran vacilantes y su alma estaba completamente rota. Al igual que su corazón.

FIN